jácaras reales | ![]() | ||
![]() You played it for her, you can play it for me. Play it!
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Los olvidados ![]() Los 75 centímetros y la voz aguda de Pee Wee Marquette introdujeron algunas de las mejores actuaciones que ha parido el jazz. Ocurrieron todas en el mismo lugar, el antiguo Birdland de Nueva York, The Jazz corner of the world. Mil palabras ![]() En algún momento del cine de Jean Renoir Somos Jácaras Suena: Charlie Parker: Sweet Georgia Brown Fred Astaire: Cheek to cheek Miles y Cannonball: Autumn leaves Kurt Elling: Dolores dream Monk y Coltrane: Trinkle, tinkle Charles Trenet: Que reste-t-il de nos amours
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Yo quiero ser un All Star “…y Satchmo por todas partes con el don de ubicuidad que le ha prestado el Señor, en Birmingham, en Varsovia, en Milán, en Buenos Aires, en Ginebra, en el mundo entero,…” Rayuela, cap. 17, Julio Cortázar. A la mayoría de los músicos que nos tocan o tocaron la fibra haciendo esa cosa llamada jazz les llega un momento de plenitud en su vida (aquí vida para uno de los nuestros es igual a carrera) y les da por inventar una vuelta de tuerca nueva. A Charlie Parker le dio por encerrarse con una orquesta de violines a principio de los años 50. Una década más tarde, a Stan Getz, con un cuarteto de cuerdas. Bill Evans se triplicó grabándose a tres improvisaciones. Miles casi terminó su carrera junto al rapero Easy Mo Bee. Y en 1947 Louis Armstrong... quizá no dio ningún salto iconoclasta. Pero ese año se dijo de alguna manera que hasta aquí habíamos llegado. Por aquella época Louis había inventado ya todo lo que tenía que inventar. Lo que nunca dejó de hacer es darlo a conocer a todo aquel que no lo conociera todavía. Y entonces se dijo. A partir de entonces ya no será sólo yo y mi trompeta, o yo y mi banda o yo y mi orquesta. A partir de entonces Louis fue el mismo Louis y sus All Stars. Louis recuperaba el espíritu de sus Hot Five y de sus Hot Seven de aquellos maravillosos años 20. Desde 1947 hasta el año en que se murió y que nací yo. Los All Stars eran músicos que el correr de los tiempos y las modas habían arrinconado cruelmente y que vieron en la nueva formación de Louis la manera perfecta de seguir enganchados y enganchando a los demás. Unos privilegiados, pues, que por unos años las pasaron putas hasta que Louis les llamó. Excelentes músicos como Trummy Young, Ed Hall o Billy Kyle. Magníficos currantes y artesanos lejos del oropel del status de estrella, como un simpático Danny Barcelona que tocaba la batería. Hoy pone el Cifu a Louis Armstrong y a sus All Stars. Precisamente ahí comenzó el mito del don de su ubicuidad. 07/02/2008 22:25 Comentarios » Ir a formulario | ||