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jácaras reales

Después de Truffaut y de Godard

Después de Truffaut y de Godard Eric Rohmer y Louis Malle son dos de los directores de la nouvelle vague que siempre se nombran después de Truffaut y de Godard. Louis Malle es de los pocos directores de los que pasaron el charco a los norteamericanos que no perdieron su identidad, un mal del que se aquejan muchos directores extra-unidenses que van a Hollywood a hacer una película. Se puede ver eso en Atlantic City o en Vania en la calle 42. Rohmer, en cambio, hizo todas sus películas en suelo galo, siendo el más francés posiblemente de todos los directores de la ola francesa.

Rohmer puede quedarse como veinte minutos delante de dos personas hablando y uno se queda como fascinado por la naturalidad y desparpajo con la que está montada la escena, tanto que llega un momento en que te olvidas por completo de que ahí hay una cámara y de que estás viendo una película que es mentira. Rohmer es un director muy dialogante (¿Aristarain, otro estilo, otra época?), sus actores son casi desconocidos si no eres francés y los conoces, salvo Jean Louis Trintignant, casi. De Malle, pues que tiene una de las pocas obras maestras en 25 años, una película con nombre de tango que se llama Au revoir, les enfants.

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