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jácaras reales

25 años sin Mcguffin

25 años sin Mcguffin

Desde que murió el gordo se han hecho Sospechosos habituales, Seven, Pulp fiction, El cabo del miedo, Atracción fatal, No hay salida, El silencio de la sospecha, La sombra del testigo, Único testigo. O las recientes Retratos de una obsesión, o las de siempre de De Palma. O las que tengan que venir, que vendrán. ... Es la sombra del Mcguffin, que no se ha apagado, ni se apagará. Por los restos de los restos, creo.
Por que pasen otros 25 años y nos convierta de nuevo por su arte y figura en deliberados voyeurs, por que nos seduzca de manera brusca con la culpa. Y nosotros nos lo creamos. Y por participarnos, sin un mínimo pudor por su parte, de sus complejos, obsesiones, filias y fobias. Y pasiones. Maestro.

Esfera (III)

Esfera (III)

Es lo mismo pero no lo es. Que ganar tres en uno que tres en tres. El caso es que no va del todo mal enganchar una racha de éstas si te encuentras a principios de la cosa. A ver si, además, va a ser cuestión de pillar una racha buena de punto en punto. La idea queda bien, ya digo, cuando esto comienza, como de rodaje y si es con los tres rivales que ha habido. Pero lo que tampoco es cuestión es de hacerlo 38 veces seguidas, porque eso sólo te lleva a un camino, que es un camino que mejor no cogerlo. Pero que también somos imbatibles por el momento es cierto. Aunque sólo sea por el momento.

Leonard

Leonard

Conviene reivindicar a este chico:

Porque es el único que se habla con el hermano que no habla
Porque era el mayor
Porque tocaba muy bien el piano
Porque llegó a tener una orquesta de jazz
Porque un día en el Rastrillo había una figura suya. Y me la compré
Porque el italiano lo habla horrible
Por la parte del contrato que le toca
Porque no hay dos sin tres
Porque mucha más gente de la que se cree es como él, “un hombre admirablemente sencillo”(GM)

Esfera (II)

Esfera (II)

El asturiano jugó ayer con ventaja y era que el partido se lo sabía de memoria. Se sabía de memoria el campo y se sabía a los que tenía enfrente. Y se lo sabía tan bien todo, que le sobraron ochenta minutos para demostrarlo, tanto que en apenas diez, salió, vio y goleó. La cuña de la madera se hizo astilla y devolvió con agrado particular la ovación de su entrada en el campo. Algunos el partido de ayer también nos lo sabíamos de memoria, sobre todo cuando nos acordamos del partido de la temporada pasada, en que también íbamos convenciendo y ganando. Y en medio de todo eso, cuando mejor nos iban las cosas en la primera parte, nos vino a la cabeza que todo podría repetirse punto por punto, como un calco. Pero la cosa se puso más fea en cuanto nos dimos cuenta: que encima el Guaje, todavía, no había saltado al campo.

Hace un millón de años

Hace un millón de años

Acabo de ver en el España-Croacia de baloncesto que ha salido en el banquillo de los croatas el mítico Mirko Novosel. Que no sabía de él nada, tanto como de Alexander Gomelski, que se murió hace poco. Y al ver a Mirko Novosel, me he acordado del finado Gomelski. Y al acordarme de Novosel y de Gomelski me he acordado de la Cibona y de Petrovic, y del hermano de Petrovic. Y también de Cutura, y de la publicidad que se ponía la Cibona cuando venía a España. Y de Andro Knego. Y también me he acordado del Torneo de Navidad del Madrid, y del parquet marrón oscuro. Y del Maccabi, y de Aroesti y de Berkovitz. Y de Corbalán y de López Iturriaga, cuando aún todos le llamaban Itu. Y también de Wayne Robinson. Y de los americanos del Barça. Y de la copa que ganamos con McGhee en el “Huevo” de Zaragoza, en el 83, antes de que McGhee se fuera al Maccabi, antes de que volviera al CAI, en el 91, antes de que nos enterásemos de que hace dos o tres años Kevin McGhee, igual que aquel baloncesto, también se había muerto.

Ficciones (VII)

Ficciones (VII)

El monte Rushmore y su elipsis. El año 1941. Todos los secundarios de la películas de Jack Ford. Todos. El hoola hop de Lolita. El cartel de Lolita. Los títulos originales de las películas americanas. Algunos títulos en español de las películas americanas. El plano secuencia. Quien inventara el travelling y el plano secuencia. El regador regado. Walter Mathau, en Primera plana, En bandeja de plata y cuando le da la gana. El primer delito de Michael Corleone. El increíble hombre menguante y la invasión de los ladrones de cuerpos. Los primeros planos obligados por contrato de los años 40. Cuando aparecen los apaches y la música que les acompaña. Las películas que hizo Chaplin en Europa. El operador de cámara de Yasujiro Ozu.

Cines breves

Cines breves

Usted primero

Hay un actor de origen español, pero tan francés como la película, que se come a todo el mundo. Se llama José García y trabaja en el mismo restaurante que Daniel Auteuil. Trabaja como falso sommelier en esta divertida cinta.

Las muñecas rusas

Todavía más francesa (y peor) que su anterior Una casa de locos, que sigue teniendo al mismo pesado protagonista masculino, y que adolece del apoyo de los secundarios que poblaban esa casa de locos.

Alfie (con cierto retraso)

La genialidad de Jude Law (hay que ver este chico) apenas salva el remake del Michael Caine del 66. Puritanismo made in USA aplicado a las nuevas tendencias era Bush.

Esfera (I)

Esfera (I)

Brasil por las bandas y el pibe hermanísimo (por fin) en el ariete. Un punto insospechado del Manzanares, un subidón de autoestima. Aunque la esfera no haya entrado, y porque tampoco nos la hayan entrado. Y de repente a uno todo le parezca del color que siempre había pensado. Y viene un descanso andorrano para el “pelado”. Poco nos falta al margen, con un mariscal y un príncipe con nosotros, poco nos falta, que falta nos hacía. Y poco podemos temer ahora. Ya sólo queda que juegue Cani, mejor sería en su sitio, pero al menos que juegue Cani.

Cines breves

Cines breves

Sin City

Exactamente el tipo de película que se podía esperar. La mano de QT o de FM remedia el poco talento de RR. Al final aburre un poco.

Llámame Peter

El experimento de psicoanalizar a Sellers resulta un poco de atracón y superficial pero también sugestivo. Muy fácil para Rush, porque es muy bueno. Pero no tanto como Peter.

Extrañas coincidencias

Las piezas son demasiadas en este puzzle, irresoluble, pseudo-kafkiano, precipitado. Se destacan Jude Law y Jason Schwartzman.

Cines breves

Cines breves

Charlie y la fábrica de chocolate

Más género Burton, opción dulcificado, un Burton agrio pero menos, que todavía divierte, pero que tampoco hace pensar aun la moraleja. Todos tenemos un lado kistch.

Caminar sobre las aguas

Un discutible Eytan Fox, un tanto átono, un cine construido de argucias, neutro de géneros, amable en su presentación. Un tanto oblicuo.

Sr. y Sra. Smith

O cómo hacerse (más) millonario y lucir el palmito. La seducción del caos. Aparatosa recreación del vacío absoluto. Peor película del año.

El ocaso de los dioses

El ocaso de los dioses

En el fondo no es otra cosa que un magnífico documental, pero en el sub-fondo hay demasiados elementos para calificar Let it be como algo más allá de todas las cosas. Considerada como documental, debe ser la mejor película de su director, del cual no he visto mucho, que es Michael Lindsay Hogg. Y considerada como algo más, es el testamento de cuatro chicos que durante ocho años fueron más famosos que Jesucristo.
Tampoco no son más que ensayos en el fondo. Los preliminares de su último disco, el Let it be, en su estudio sempiterno de la calle de Abbey Road. Y sí, están los cuatro. Paul mandón, pero cansado; John, cansado pero entusiasta; George, para variar, en segundo plano; y el señor de los anillos, de bisagra, y, por si acaso, amigo de todo y de todos.
Y cantan Two of us, que es una de las cinco menos famosas, pero una de sus cinco mejores canciones. Y cuando cantan el Let it be y el Long and winding road, hay como una especie de sensación de que algo se estaba acabando. No sé, flotaba en el ambiente, Y también cantan Get back, Don’t let me down, I’ve got a feeling, One after 909, Dig a pony, estas cuatro en la azotea de los estudios de la calle Abbey Road, hasta que llega la poli, se da cuenta del revuelo que han causado abajo en la calle llena de gente, de más gente en las azoteas aledañas, y se da por finalizado el que fue el último concierto de cuatro zagales que nacieron en Liverpool.

Outsiders (IV)

Outsiders (IV)

Y qué demonios con la Hershey, que hizo de María Magdalena como sólo podía hacerlo ella. Porque en esa película de Scorsese, de La última tentación de Cristo, demostró que, por encima de la polémica que suscitó la de Dios es Cristo, ella era una actriz como la copa de un pino. Director con el que hizo una de sus primerizas películas, allá en los 70, El tren de Berta. Mira pues si se acordó de ella un director como es Scorsese, que no elige a cualquiera para sus cosas. Que sí, que esta Barbara es muy buena, que debe haber mucha miopía por ahí ahora. En Un mundo aparte, que se estrenó por las fechas mismas de La última tentación, estaba inmensa. Además es guapa, porque no se parece a las demás guapas, y porque me gusta su mentón. Qué tiene que demostrar más esta chica pues para que esté donde tenga que estar. Se lo preguntaremos al cielo, si no.

No tiene que ver con nada. La leyenda de Júpiter

No tiene que ver con nada. La leyenda de Júpiter

Un 127 reutilizado que se llama Júpiter. No es Herbie, pero casi, contemporáneo suyo, casi. Se llama Júpiter porque la placa que la joven dueña conductora le pusiera un día bajo la matrícula así reza. Matrícula con una de las primeras consonantes del abecé, o sea, un coche muy antiguo, o sea, en estos tiempos toda una reliquia. Todavía recuerdo aquellos coches con matrículas sin letra, es decir un Z-56972, por ejemplo, es decir, de lo primerito que se hizo matrícula y coche en la city. O sea, nuestros herbies abuelos, los pioneros. Aún los hay. O los había. Si no, pues eso, reliquias del pasado, como este Júpiter 127, de conductora joven y amante de la comodidad, del encanto y detractora del lujo sobre cuatro ruedas. En el fondo todo un encanto. Haberlos haylos. Como Júpiter, y la dueña de Júpiter.

Outsiders (III)

Outsiders (III)

Porque éste es el caso de los más flagrantes. Mickey Rourke tiene dos de las más escalofriantes interpretaciones de la década de los 80. Nunca un actor en los 80 (y que si no, me lo prueben) tuvo un estado de gracia como Rourke en Fuego en el cuerpo y en La ley de la calle, Kasdam y Coppola respectivos directores. Es muy difícil decir más en menos, son dos papeles breves en comparación con otros de sus protagonistas. El caché de Rourke subió como la espuma al nivel de Brando y sus cortísimos papeles de después de El Padrino. O casi. Luego Nueve semanas y media, pero eso era otra cosa. Homeboy, Johnny el guapo, retazos de buen actor. Hasta se habló de que iba a hacer la película sobre el Cordobés (sic) Y eso fue todo, pero ahí quedaba la cosa. Cero Orquídea salvaje, o Dos duros sobre ruedas. Luego se partió la cara en peleas de medio pelo, y por cuatro duros. Y estaba pasadísimo, en el cine y fuera de él. Ahora sale en una de un comic. Disfrazado de lo apabullante actor que un día fue. No podía ser la cosa, porque quizá lo que le pasó a este tío fue que como actor llegó a ser demasiado bueno.

Outsiders (II)

Outsiders (II)

Wallace Shawn: Tiene la palabra eficaz grabada en su físico, porque si bien en su físico descansa una de sus armas más poderosas, es que para más INRI el mismo Wallace no sabe lo buenísimo actor que es. Y que no le den ningún principal es lo de menos, porque este todo-terreno secundario de la lengua de Shakespeare se gana el pan de muchos de los protagonistas, los cuales finalmente sólo pueden recoger las migajas que este enorme Wallace les deja en cada película.

Diane Wiest: A falta de protagonistas, los suyos han sido sobre todas las cosas papeles de apoyo que le alegraron la carrera, como en Balas sobre Broadway (otra vez una actriz Allen) Aguanta una madurez de lo mejor que habita ahora en Hollywood. Además cautiva con su sonrisa, seduce con la mirada y es una intérprete poderosa. Su registro es poderoso. En su espejo deberían mirarse bien mucho recién llegado a esto del cine, que saldrían ganando.

Cines breves

Cines breves

La guerra de los mundos

Posiblemente el director más esteriotipado. Spielberg hasta la médula. Primero entretiene, diluida después, algo olvidable en conjunto.

Yossi and Jagger

Víspera de mucho... Plana realización, vaguísimas pinceladas a los personajes. Historia israelí insulsa. Demasiado poco original. Transmite poco y era para hacerlo.

El amor es lo que tiene

Amanda Peet fue la razón de verla, y no se equivoca mucho uno. Poco o nada más. Poca emoción en la relación de los personajes. Lo mejor, las fotografías (del final)

Luna para dos

Luna para dos

La mejor serie de los 80, Luz de luna. Aunque tengo que hacer un pequeño esfuerzo para olvidarme de Hill Street y de sus azules (enorme y alcohólico capitán Furillo) El personaje que tantas veces ha caracterizado y explotado de guasón Bruce Willis nació de esta serie o, mejor dicho, de sus guionistas. Él era David Addison. Ella, Maddie Hayes, o Cybill Sepherd, y llegó a cantar un par de clásicos temas swing para un episodio ambientado en la era de las grandes bandas de jazz de los 40. Y cantaba muy bien. La secretaria Topisto y la mano derecha de Addison, Bert Viola. Pareja antagonista de los protagonistas. Demasiado paródico incluso.

El caso Anselmo nunca fue resuelto. El caso Anselmo era el mcguffin de la serie, el eterno caso sin resolver de la agencia de detectives Luz de luna. Aunque la serie aquella de Pierce Brosnan de Remington Steel era anterior y tampoco estaba nada mal. Había dos tipos de capítulos en Luz de luna. El meramente típico y tópico detectivesco y la parte que más me gustaba, que era la de la relación sentimental de él y de ella. Tengo grabado el capítulo final de la serie. Me acuerdo también de la temporada en que a Bruce Willis lo metieron el la cárcel, en que no coincidía con la Sepherd en la serie. Sospecho que era porque él estaría rodando una película. Al Jarreau era quien cantaba el tema principal en cada comienzo de la serie. La serie terminó cuando Bruce Willis se convirtió en estrella por obra y gracias de la Jungla de Cristal.

Outsiders

Outsiders

Juliette Lewis: un día a esta chica no sólo le caerá el papel de su vida, sino que también se llevará el papel del año, será la estrella la noche de los Oscar y le lloverán los elogios habidos y por haber. También arrasará en todos los premios habidos y por haber. Si lo ha conseguido Hilary Swank, no hay motivo por el que la Lewis no. Es hija de Geoffrey Lewis, actor-compadre de Clint Eastwood. ¿Futura chica Clint? Recordar Maridos y mujeres.

Matt Dillon: ¿Qué fue de este chico que era el mejor casi de los rebeldes de Coppola, qué fue del drugstore cowboy de Van Sant, qué fue de él en este maldito cine? Dirigió alguna película y parece destinado a que un tipo como John Malkovich haga otra película con actores como este Dillon. Sundance será su dorada casa si la cosa va como va. Al menos no él sino otros sucumbieron en el subgénero de ex estrellas de cine de acción.

Un día serás el rey

Un día serás el rey

Alejandro Valverde puso pie a tierra en un control de avituallamiento de la etapa que acababa el viernes 15 en Montpellier, en el Tour, en la Francia. Apenas unos días antes le ganaba al Lance el séptimo una de las etapas cumbres de la carrera, la de Courchevel. La de Valverde era la primera participación en la Grande Boucle. No sé, pero a mí me da que cuando el año que viene por estas fechas, cuando Alejandro tenga 26 años, las lágrimas puede que sean no de tristeza sino de triunfo. El año que viene, además, ya no estará Armstrong.

Y es que digo Valverde porque sí, está Mancebo, que es de los corredores más sufridores y con más reaños del pelotón, pero es que para mí que este chico tiene cara de sexto puesto. Y en la crono va para atrás. Y Valverde es de los que se defienden en todos los terrenos, es rápido, gana al extraterrestre en la montaña y si no llega a ser porque en la crono por equipos se pegó con el manillar en la rodilla, a estas horas pues a lo mejor estábamos hablando del lugarteniente del otro en el podio. Y es que este chico murciano tiene todas las pintas de que un día será el rey.

Cines breves

Cines breves

Kitchen stories

Más noruega que los noruegos. Cine de lentejas, humor de lentejas. Un cine a duras penas exportable, mas gratificante.

Mi padre es ingeniero

Guediguian es un francés fiel a sus principios. Incorruptible con sus pros y sus contras. Película honesta, bienintencionada, pero honesta.

Tierra de abundancia

Wenders en América. Buena construcción de personajes, que salva cierta vacuidad temática. Michelle Williams es el nombre a retener. Buen John Diehl.