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jácaras reales

Disímiles

Disímiles

A Chris Marker no le gustaría que le etiquetara nadie como cineasta, ni siquiera como uno de los mayores disímiles del mundo, casi la única etiqueta que podría aplicarse. Este francés que huye de sambenitos, de categorizaciones, de formalismos escénicos, que concibe imágenes, tiene un terror sumo a que nadie le inmortalice con una cámara. Y tampoco le gustaría que le llamásemos innovador, ni siquiera iconoclasta. Ni que tiene un don, que tienen pocos, como es el de la intemporalidad. Marker retrata como pocos la instantaneidad, el momento, el ahora y nada más. Una re-creación total de la realidad.

La jetée, Sans soleil, Le mystère Koumiko. Muy a su pesar, Chris Marker haría estragos en un Arte y ensayo. El director de los gatos. Marker es capaz de mantener en un plano fijo sobre los ojos de un gato y que esos segundos tengan todo el sentido. O sobre los orientales ojos de Koumiko. Koumiko es un documento de 45 minutos acerca de la mirada oriental de una anónima joven japonesa, representante del rostro nipón clásico, pero que tampoco es “una japonesa típica, si es que eso existe. Ni una chica típica, ni una chica moderna. No es un ejemplo de nada. Ni de clase ni de raza. No como otras mujeres. Es como las mujeres que son distintas. Lo cual es algo”. Sólo Marker podía decir algo como eso.

Esfera (XI)

Esfera (XI)

No te queda más remedio que pasar de los de negro. Ya casi no importa. Aunque sea en el Bernabeu. Aunque sea siempre la misma historia. Uno ya pasa. Lo que a mí me importa es cómo nos estamos quedando. A cuadros. Cada vez más cerca de los infiernos, que es donde nadie quiere bajar, ni por recomendación ni sin ella. Cerca estamos, tanto como que con el corazón encogido y los ánimos muy abajo, bajo tierra, lindando. Malo.

Cines breves

Cines breves

Lilja 4-ever

Estremecedor relato de adolescentes que juegan con fuego, de niños sabios, del Dorado que no existe, de la mala baba humana, del desastre en que a veces se ha convertido el mundo.

Eros 
Antonioni: retazos y pinceladas al cuerpo de Regina Nenni. Por lo demás, apenas salvable.

Soderbergh: tontería supina fuera de lugar. Vacía de contenido y sin gracia que no pega en la trilogía ni con cola.

Wong Kar-Wai: sutilísima, hermosa, la más sensual, sin que se tenga que ver nada del otro mundo. Gran atmósfera la creada por Wai, la más acorde de las tres al lema de la idea.
El aura 
Bielinsky abandona ese toque de complicidad y humor negro que tenía Nueve Reinas, para construir una intensa y compleja historia de intriga. Una pizca inferior a esta su anterior película, El aura cuenta, una vez más, con un guión primorosamente decorado, con un Darín en permanente estado de gracia y con unas imágenes poderosas desde el punto de vista visual y estética.

Bielinsky es un tramposillo, de esos tramposillos a los que quizá se les note el truco, pero al que siempre se le perdona. En El aura es igual de hábil que en Nueve Reinas, pero se le agradece que en esta ocasión haya sido menos efectista, más centrado en un crear un ambiente de intriga y de construcción de personajes.

Disímiles

Disímiles

Ovoce es una película peculiar de una cineasta peculiar, y creo que me quedo corto. La cineasta peculiar era checoslovaca entonces y checa después. Vera Chytilova. Ya el nombre da como algo. En 1969 ya llevaba varias películas hechas, y es cuando dirigió Ovoce, que es la que he visto. O Los frutos del paraíso. Es un experimento. Y grande.

Y sería muy aventurado aventurarse a describir el argumento. Porque es imposible, además. Una comuna libertaria en la campiña checa, una Eva revenida de la original Eva y la manzana, personajes oscuros, casados con la extravagancia y el orden subversivo. A más no llego. Del blanco pasan al negro sin más explicaciones por parte de su directora, que es a la vez la guionista. O sea, un caos si nos entendemos con la lógica.

No encuentro en esta Chytilova a una directora influenciada  por nadie en especial. Es que ni lo de que Bergman, en esta ocasión, ni eso (si acaso Antonioni y Zabriskie Point, pero fueron coetáneas) Esta película sólo se parece a una cosa: a ella misma. Dentro de la rareza, es la rareza misma. Más rareza que ella sola.

De todas formas no cejo en el intento. Hay que ver más de esta señora. Como sea.

Esfera (X)

Esfera (X)

Hay una cosa que me gusta cuando los X-men salen con las orejas gachas del campo por haber sido incapaz de cambiar el rumbo del empate: que no hay indiferencia en el respetable. El peor síntoma de un equipo es cuando las tablas se reflejan en el marcador y una ola de apatía invade las gradas. Hay pereza hasta para silbar y abroncar. Bueno, pues hoy ha habido bronca, que es lo mejor que puede ocurrir a estas alturas. Del mal, el menos. Seguimos puntuando además y no perdemos. Ya lo he dicho alguna vez, que ahora mismo estamos muy mal.

Zaragoza Jazz

Zaragoza Jazz

Del 10 al 20 de noviembre vuelve (única vez en todo el año) el jazz a orillas del Ebro. En esta ocasión los esfuerzos de Miguel Ángel Tapia traen en esas dos semanas a la Sala Multiusos del Auditorio a los siguientes nombres y figuras nacionales e internacionales:

 

Jueves 10 noviembre: Richard Bona y Simone Kopmajer, 22:00 horas, 20 €.

Viernes 11 noviembre: Preservation Hall Jazz Band, 22:00 horas, 20 €.

Sábado 12 noviembre: Stacey Kent con Ramón Valle, 22:00 horas, 20 €.

Domingo 13 noviembre: Rudy Vistel Latin Jazz y Rolando Columbié, 20:00 horas, 15 €.

 

Miércoles 16 noviembre: Brad Mehldau, 22:00 horas, 25 €.

Jueves 17 noviembre: Chick Corea & Touchstone, 22:00 horas, 25 €

Viernes 18 noviembre: Pedro Iturralde con Mr. Bop, 22:00 horas, 15 €.

Sábado 19 noviembre: Randy Weston con The Bad Plus, 22:00 horas, 20 €.

Domingo 20 noviembre: Glenn Miller Tribute, a cargo de The Blue Paradise Big Band, 20:00 horas, 20 €.

 
Imprescindibles: Brad Mehldau, Chick Corea, Randy Weston.
Recomendables: Richard Bona, Preservation Hall Jazz Band, Ramón Valle, Pedro Iturralde.
 
El abono para todos los conciertos tiene un precio de 95 €.

Esfera (IX)

Esfera (IX)

En Zaragoza tenemos un globo que se está desinflando. Necesitamos pulmones (Zapater, hijo, qué pasa contigo) que puedan y sepan darles vida, y color, de paso (Ewerton inédito) Y como se desinfla, camina sin rumbo, no va ni para arriba ni para abajo, ni para aquí ni para allá. Los X-men ya no hacen gracia, lo tenemos crudo, a este paso. Los demás equipos empiezan a verse ya en la lontananza. Y en Zaragoza hay un globo que se desinfla.

Cines breves

Cines breves

El mercader de Venecia

La cosa se queda en aprobado, sin más, y eso que no peca de esteticista, pero Pacino está genial. Los demás aprueban también, pero Radford es un poco limitado, el chico. Y eso que tampoco se sale mucho del guión preestablecido por Shakespeare.

La novia cadáver 

El lado romántico del gótico Burton hace de las suyas de una forma elegantísima. La obvia oscuridad del relato emite una señal nítida y directa que transforma el más duro corazón del espectador por espacio de hora y cuarto. Enternecedora.

Last days

Vaya muermo. ¿O pedantería? O vaya usted a saber. Lo que sí me gustaría saber es si va a ocurrir algo en la película, que todavía lo estoy esperando. ¿De verdad que esto iba en serio?

Baker street

Baker street

Chet. Maldito. Lo mejor es que, tío, eras bueno. No, nadie dirá “mi preferido", pero todos embobados cuando suena My funny Valentine. Así como canta él me gusta cómo canta en chicas Anita O’Day. Anita O’Day. Otra, maldita pero por lo bien que cantaba. Y luego me vendrán con la Krall, pero que antes hubo más y casi mejor. A Mel Torme ya lo nombré y a Kurt Elling lo nombré cuando hablé de Mel Torme. Hay otro ahora que se llama Kevin Mahogany. Todo es ponerse, buscar, aprender.

 

Chet, a lo que iba. Maldito el día que se tiró por la ventana. En Holanda. De escalofrío su vida, su voz, su trompeta. Es como si en jazz James Dean hubiese vivido 30 años más, los que Chet le sacó al mito del celuloide, los que hubiera vivido Dean si no llega a estrenar siniestro total en su Little Bastard (50 años ya) A Chet pues le tocó vivir, no sé si la más fea. Maldita sea la gracia, no sé si fueron veinte veces un día que me escuché seguida But not for me.

Esfera (VIII)

Esfera (VIII)

Así que esto es lo que se siente cuando se prueba el segundo revés consecutivo. Bueno, revés, varapalo, desastre, descalabro. O ridículo, o lamentable, que lo ha dicho César. O más que quepan. 5 nos han cabido hoy, con toda la fortuna que se quiera para el gran Geta, pero cara hay que tener para afrontar 90 minutos en los que todo puede suceder. Las de ganar se las han llevado los de la periferia madrileña. Las de llorar, y cómo, los chicos de Víctor, que tiene ahora dos en casa para enderezar un rumbo que de aquí a dos domingos nos ha de llevar derechitos al Planeta de los Galácticos.

Lacrimosa

Lacrimosa

El Gustavo Adolfo Bécquer primero, dicho sea un Bécquer leído con los ojos de la infancia, de la inocencia, puede que sea el mejor Bécquer que le quede a uno, cuando relee con los años las rimas y las leyendas. Prefiero Rayo de luna y El Miserere, pero no me olvido de La ajorca de oro ni de Maese Pérez, el organista. Tenebrista era, nada le tiene que envidiar en ese sentido al Bierce más sombrío.

“Ella era hermosa, hermosa con esa hermosura que inspira el vértigo”. La ajorca de oro la empieza así, y claro, por mucho que lo intentes no puedes deshacerte de su prosa, o poesía en prosa. “Ella era caprichosa, caprichosa y extravagante, como todas las mujeres del mundo”. Y con los ojos de la infancia hay que leer la respuesta que María Antúnez le dice a la pregunta de Pedro Alfonso de Orellana.

- ¿Por qué lloras?

... 

- No me preguntes por qué lloro, no me lo preguntes, pues ni yo sabré contestarte, ni tú comprenderme.

La editorial, Libra o la Austral.

Esfera (VII)

Esfera (VII)

Hay algo que continúa siendo muy claro cuando se prueba el amargo sabor de la derrota. Lo amargo que sabe el dolor de la derrota. Hasta la inercia del empate se tenía que acabar justo en el día en que quizá no hubiera sido mal bienvenida. Y duele más si ocurre en casa. Y no le llena a uno el dirigir las miradas al juez Moreno, aunque tenga su participación extra en el resultado. No más que duele la derrota, pero más por ser la primera. El peor consuelo, que habrá más, y que seguirán siendo igual de amargas que la primera.

América América

América América

Los relatos de Evan Hunter se parecen a los que después escribió Paul Auster a partir de los 80. Es el guionista de Los pájaros de Hitchcock, antes indudablemente de que el maestro retocara lo que le diera la gana de lo que al final sale en la pantalla. Hunter dominaba el relato corto, y leyéndolo a la vez que Auster, uno piensa que si tenían relación de parentesco o era que sólo Auster había leído bastante a Hunter. El caso es que Hunter se ha muerto este 2005 cuando ya no le dejaron vivir más el maldito cáncer y su corazón.

Qué bien le salía todo en apenas 20 páginas, ó 30 ó 40. Ed McBain se ponía a veces de seudónimo. Pero en realidad se llamaba Salvatore A. Lombino. No me lo imaginaba como italiano. Nueva York, cuando escribía, parecía que se le ponía a sus pies.

Disímiles

Disímiles

Vij la hicieron dos directores desconocidos rusos. Seguro que vieron mucha Hammer, mucho Corman. Eran Konstantin Yershov y Gregory Kropachev.Pero también verían mucho Buñuel porque en la película hay un toque buñuelesco en la historia. La historia narra una leyenda popular recogida por Gogol sobre diablos, brujas y fantasmas. El demonio se le aparece a un imberbe monje al velar durante tres noches el alma de una joven muerta. La historia recuerda, por ello, a Simón el estilita. Año 1967. Rusa. Amable y hecha con gracia. Existe un humor negro en Rusia, o mucho nos lo tememos. Suspense soviético en la era fría. Y muy desconocida.

Tú y yo

Tú y yo

Las jotas de picadillo son unas jotas en las que el hombre y la mujer representan el tradicional envite de guerra de sexos. Yo te digo, tú me dices, tú me dices, yo te digo. Y te la devuelvo, y mayor. Es como el juego de la oca cuando te toca. De oca a oca. Las hay de muchos sitios, pero las que yo digo se dicen en baturro.

En los años 80 se hicieron bastante populares en España un dúo de hermanos que sólo hacían lanzarse los trastos a la cabeza. Venían de Argentina y supongo que seguirán con lo suyo, a las suyas. Lo que ignora uno es si la pareja pimpinela conocía o no la existencia del picadillo. Pero resulta cuanto menos curioso que se den estas coincidencias. Que seguro además que en otros países existan chascarrillos, cancionelas o tonadas muy por el estilo. Difícil aquí la entente de damas y caballeros.

Esfera (VI)

Esfera (VI)

El 0-2 del comienzo de la segunda nos hizo pellizcarnos para ver si era cierto: la realidad nos guiñaba el ojo. La realidad fue lo que pasó a continuación, que un invento de juez Mejía nos ponía a los pies de los caballos. Luego el fallo mayor de Alvarinho nos dejaba a cuadros y a merced del designio maldito de la historia. 41 años ya sin derrotar al gigante en casa. Lo malo, que no sabe uno qué fue peor, si la injusticia arbitral o el despiste monumental de nuestro brasileiro. Bueno, la cosa al final queda en empate.

Cines breves

Cines breves

Cinderella man

Ron Howard casi no es un artesano en esta película, porque poco le falta para ser lo que nunca ha sido, un creador. El que crea y borda su personaje, Russell Crowe. Otro que es bueno también cuando quiere.

Las tortugas también vuelan (con retraso)

El original siempre supera a los seguidores. Buenas intenciones, pero hacerlo como Kiarostami tiene sus riesgos. Para empezar, no está mal que Irak tenga un buen espejo en su vecino.

Inside Deep Throat

Debe ser bueno algo que después de visto te hayas aprendido algunos nombres, tomado simpatía por ciertos tipos y hasta hayas aprendido historia. Amén de otras cosas.

Teloneros

Teloneros

Al azar, solamente con escoger dos autores como Alejandro Casona y Carlos Arniches, y leyendo sus obras, es como uno se da cuenta de que hay gente por ahí olvidada. Demasiado olvidada. De que uno lee La señorita de Trevélez o La sirena varada o Las tres perfectas casadas y resulta que no te aburres, sino todo lo contrario. De que Casona no es sólo un escritor “interesante” (como reza la tapa del libro de la época), sino un autor como la copa de un pino.
Y de que Arniches dista de ser sólo aquél que cultivaba el género del sainete, porque sainete parece que siempre ha sido sinónimo de simplezas o bagatelas. Arniches divierte, cosa rara a veces. Con esa pretensión firmaría cualquiera que empieza la primera línea de algo, y también lo rubricaría hasta terminar con la última. Y es que a éstos hay que leerlos. Porque además eran años los suyos para poner, como ellos hacían y muy bien incluso fuera de su España, el dedo en la llaga.

Esfera (V)

Esfera (V)

Los X-men visten de blanquillo. Si cuando nos proponemos, no hay quien nos gane, porque ya nos empeñamos en ponernos tercos y que de reparto de puntos no pase. Una cosa buena: que no hemos perdido. Otra cosa buena: que eran esos rivales. De los buenos. Y ahora el mejor, al menos del pasado ejercicio, que cuando coge carrerilla no es tratable de forma humana. La visita menos deseada, quizá en un buen momento. Quién sabe, igual hasta nos volveremos a vestir de X.

Esfera (IV)

Esfera (IV)

El Milito que mete goles, hoy por fin se estrenó. Y como dicen por ahí, que los que lo hacen en Italia, lo hacen en cualquier sitio, y como aquí estamos muy necesitados, y mucho, y encima para eso lo fichamos, pues que como sitio de banco de pruebas para Dieguito valemos como el que más.
Y el chico además también nos vale como inventor de huecos, como generador de juego y pródigo para con lo colectivo, en los pases. El chico tiene talento creador, y eso en el balompié escasea como el agua en un pozo seco. Lo cual encarece su mérito. Puro fútbol de autor. El príncipe.