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jácaras reales

Esfera (XXIII)

Esfera (XXIII)

La versión X del Zaragoza, X-men de nuevo al aparato, nos trae un puntito de Pamplona, encendido el genio de la lámpara tan sólo a medio gas; o mejor, a media luz, y así sirve el homenaje al divino principito venido de Avellaneda, el gran Diegol, el hombre más buscado por los defensas de los últimos tiempos. Hasta el próximo martes, en capilla, que certificaremos el pase a la Séptima Copa, en el templo del Bernabeu. Poca cosa, por lo demás. Que sólo vivo para que llegue el momento. 

Íntimo y personal

Íntimo y personal

Me gustaría que si gana una película el premio a la mejor película de la noche dorada de los Óscar fuera ésta y no otra. Que no lo ganará porque lo ganará la otra. Porque tiene que ser así. En Good night and good luck pasa primero que es blanco y negro. Pasa luego que sale Dianne Reeves cantando, que es una mujer que es una maravilla cantando y encima cantando jazz. Grammy al mejor álbum del año de jazz vocal, por las canciones que canta en la película, pero eso es lo de menos, porque lo de los premios es un cuento muchas veces. Y más en los Óscar, que nunca se lo dieron a Hitchcock, Cary Grant o los Hermanos Marx.

En Good night and good luck hay sabor amargo, hay desazón, hay esperanza para eso tan bonito que es el periodismo en libertad, hay jazz, hay buenos actores, hay un Robert Downey Jr. recuperado, hay un David Strathairn admirable. Todo esto lo ha parido George Clooney, al que hay que pedirle, porque detrás de esa cara bonita hay un cerebro con seso, que haga más, que haga más cosas como ésta, o como su anterior y extraña película Confesiones de una mente peligrosa. Que se forre haciendo de él mismo en otras, pero que se lo gaste luego en cosas tan bonitas como ésta. Que parece que sabes.

Y si las mujeres le oyeran algún día la voz que tiene, todavía les gustaría más. Pero para eso hacen falta cines en versión original.

Gigante

Gigante

En Rayuela Cortázar dice que Erroll Garner es un cursi o algo así. En Escalofrío en la noche, la psicópata que atormenta a Clint Eastwood en la película, le pide que ponga en la emisora de radio en la que éste trabaja la canción de Misty. Ella Fitzgerlad cantó una versión de Misty, y Sarah Vaughan otra que me gusta aún más. Erroll Garner tocó con Parker varios temas en 1947. Erroll Garner medía menos de metro y medio y se ponía listines de teléfono para poder tocar bien y llegar al teclado. Michel Petrucciani tenía una enfermedad degenerativa y yo lo vi entrar con muletas al escenario en uno de sus últimos conciertos que dio en su vida. En noviembre del 98. Dio un concierto de hora y veinte con un medley seguido de 45 minutos con temas de Gershwin. Sin parar. Tenía como unos pedales adaptados. Dijo en inglés que le daba miedo tocar esa noche porque era la primera vez que tocaba en Zaragoza, el puñetero. Petrucciani medía como 90 centímetros y se murió ese invierno con 36 años. Tiene un disco grabado con su padre guitarrista, que se llama Conversation. Su hermano Louis toca el contrabajo.

El gallego imaginario

El gallego imaginario

Quitando un relato o dos, es la primera cosa larga que leo de Manuel Vázquez Montalbán. Un escritor que debería pasar a la historia sólo por parir a Pepe Carvalho. Lo que he leído y lo que leí en su momento va de Pepe Carvalho. Me gusta Pepe Carvalho, y por ende su creador, porque lo que importa no es lo que cuenta sino cómo cuenta lo que cuenta. He descubierto a Charo y al gran Biscuter. Buena gastronomía y  fino erotismo he visto en lo que he leído. Eran gustos seguro del finado Montalbán. Me gusta la disección de la España post-democrática que escribe. Asesinato en Prado del Rey nombra a Txiki Benegas (con línea de diálogo), enmascara personajes reales en nombres ficticios, hasta un sosias de sí mismo, un guionista malhumorado por la versión que de un detective privado suyo han trasladado a la pequeña pantalla.

A Vázquez Montalbán no le gustó la adaptación que hicieron de Carvalho con Eusebio Poncela, que lo hacía genial haciendo de Carvalho. Yo no podía comparar porque no había leído nada, pero suele ser algo habitual en los escritores adaptados. Y ahora tampoco me acuerdo ya de la serie aquélla, sólo me acuerdo de que me gustaba Poncela. La que hizo hace poco Puigcorbé no la vi. Bigas Luna hizo Tatuaje.

A la vez estoy leyendo a James Ellroy, y no sé a quién prefiero, la verdad, ahora que he leído a Carvalho.

(Dedicado a falena, ya sabe por qué)

Esfera (XXII)

Esfera (XXII)

Me gusta meter cuatro goles en doce minutos. Me gusta más que sean de jugada. No me gusta que te metan tres y que no sean de jugada. Me gusta los tres delanteros que tenemos y me gusta mucho que haya tres delanteros buenos para hacer rotaciones. Me gusta Cani. Me gusta que demos espectáculo. No me gusta que nos creemos los problemas. Me gusta que nos haya tocado el Madrid en la Copa. No me gusta que digan Real Madrid y que no digan Real Zaragoza. Me gustaría que renovaran bien a Cani y que después fuera al Mundial.

Sabotaje

Sabotaje

Hace unos días puse un enlace en los enlaces a la página oficial de Dogma. http://www.dogme95.dk , el movimiento colectivo cinematográfico más importante de los últimos 20 años, por lo menos. Es un invento danés. Al principio de las películas Dogma siempre sale el Manifesto Dogma 95, un diploma firmado por Lars Von Trier, Thomas Wintenberg, Soren Kragh-Jacobsen y Kristian Levring, que certifica que el director de la película acepta el voto de castidad, una decena de normas a las que debe sujetarse aquél a la hora de realizar la película. Con bastantes de esas normas estoy de acuerdo.

 

Juran esto:

1. El rodaje debe realizarse en exteriores. Accesorios y decorados no pueden ser introducidos (si un accesorio en concreto es necesario para la historia, será preciso elegir uno de los exteriores en los que se encuentre este accesorio).

2. El sonido no debe ser producido separado de las imágenes y viceversa. (No se puede utilizar música, salvo si está presente en la escena en la que se rueda).

3. La cámara debe sostenerse en la mano. Cualquier movimiento -o inmovilidad- conseguido con la mano están autorizados.

4. La película tiene que ser en color. La iluminación especial no es aceptada. (Si hay poca luz, la escena debe ser cortada, o bien se puede montar sólo una luz sobre la cámara).

5. Los trucajes y filtros están prohibidos.

6. La película no debe contener ninguna acción superficial. (Muertos, armas, etc., en ningún caso).

7. Los cambios temporales y geográficos están prohibidos. (Es decir, que la película sucede aquí y ahora).

8. Las películas de género no son válidas.

9. El formato de la película debe ser en 35 mm.

10. El director no debe aparecer en los créditos.

También hacen películas Dogma fuera de Dinamarca, pero éstas ya son otra cosa. Van como 30 en total. La última que he visto es Un hombre de verdad, que me parece por el momento su mejor película, y en mi opinión una película de ciencia ficción. La mayoría de sus películas suelen tener mucha mala baba. 

Si algún día hago una película, me gustaría que fuera así.

Letras puras

Letras puras

Nunca he hecho un sudoku, o como se escriba. El autodefinido siempre me ha parecido superior al crucigrama, que es el pasatiempo por autonomasia. El rey de. Me son míticos los libretos menores que cuartillas de Pedro Ocón de Oro. El crucigrama blanco es para cuando quieres un reto o si quieres pensar. Me gustan los crucigramas grandes. Odio los asteroides de cualquier número. No me gusta mirar las soluciones. Me gustan los chistes de Mafalda a pie de página. De pequeño me encantaban las sopas de letras, pero hace tiempo que ya no las trago. Qué grandes los autosilábicos. Los juegos de lógica a veces me rayan. Me gustan las 8 diferencias y el chiste incluido de Laplace que salen en el Heraldo. Y Fred Basset. Me gustan los especiales de invierno de los autodefinidos. Los problemas de ajedrez me son lejanos y los jeroglíficos, algunos. Hay algunos juegos que son muy raros. Me gustan las fotos que acompañan a los crucigramas con pistas, sobre todo sin son fotos antiguas. Me gusta que no se acaben nunca los crucigramas. Literatura pura.

Esfera (XXI)

Esfera (XXI)

Y llegó el Valencia y de nuevo la misma historia de siempre con este equipo. Empate que sabe a derrota. Sensación de que has perdido, cuando en realidad lo que has hecho ha sido ponerte de nuevo el disfraz de X-men. Es decir, que te quedas hecho polvo con estos empates. Que después de que vas ganando 2 a cero fuera y te empatan cuando el partido estaba muerto. Que te dan ganas de mandarlo todo al cuerno. Que el árbitro que se vaya a hacer gárgaras, si es que sabe. Que te deja con pocas ganas de nada, que te deja hundido en la miseria de a tierra de nadie. Abatidos, como el moñaco. Que nos queda el miércoles la Copa del Barça, y que ese día sí, nos vamos a poner las botas.

Rompen, rasgan

Rompen, rasgan

Gloria Swanson, que la acabo de ver en La Reina Kelly. O Gene Tierney en El diablo dijo no, y en Laura, por supuesto. Intentaré dejar de lado al animal más bello del mundo, porque ésta es un caso aparte. Otra forma de belleza es Sarah Miles en El sirviente y La hija de Ryan. O la de Mónica Vitti con Antonioni. Audrey Hepburn siempre, pero nunca como en My Fair Lady. Natalie Wood, for sentimental reasons. Maureen O’Hara en Inisfree con John Ford. De nuevo Jeanne Moreau, de nuevo Claudia Cardinale, y para italianas, más que ninguna la Mangano y la Magnani. Liv Ullmann y las demás rubias de Bergman. Shelley Winters, que se ha muerto hace poco. Juliette Binoche. Charlotte Rampling. Una actriz Dogma que se llama Paprika Steen. No sé por qué me viene ahora  a la memoria Paulette Godard. La portuguesa protagonista de El valle de Abraham, Leonor Silveira.Y qué demonios, Ava Lavinia en Forajidos y ese mechón de su pelo negro.

Monolitos de madrugada

Monolitos de  madrugada

La de noches que me he pasado dormido con la radio puesta. Ahora hace noches que no lo hago. La radio de hoy se ha convertido en algo extraño con una especie de perfección técnica de la que carecía antes. Antes es cuando existía Antena 3. Radio. Ahora lo peor que se puede decir de una radio es que parecen como las televisiones, que todas se parecen a todas. Recuerdo una vez que hubo huelga en España, las radios cerraron también y aquello me parecía el fin del mundo. Aquel día lo pasé mal sin oír la radio.

Si me lee, Toni se acordará de todo esto, y por primera mano. Con Antena 3 se fueron el programa de Pumares, el de Garci, por las noches el sábado, y después Goamespuma, cuando Gomaespuma era Gomaespuma. García. Me acuerdo de la tertulia de Antena 3. Primero al mediodía, después por la tarde. Y si amo tanto el cine es por culpa de Carlos Pumares. Polvo de estrellas. Qué pocas cosas hay ahora que transmitan magia. Miento, no hay ninguna cosa en la radio que transmita magia. Siempre nos quedará el monolito.

Esfera (XX)

Esfera (XX)

No me gusta que pierda mi equipo. Si hay algo que me gusta menos que eso, es ver perder a mi equipo. Me arrimo a la vieja ilusión de echar de menos al ausente. Por eso, si hemos perdido, es porque no estaba Cani. Cani, por favor, vuelve. Otra cosa a la que se suele achacar no pocas derrotas es la labor del juez. Iturralde, eres nefasto. Hoy hemos perdido. Y punto pelao. A fin de cuentas, es lo que queda. La fría estadística. Mal que pese, y más cuando se da la derrota.

Por qué me gusta el Dixieland

Por qué me gusta el Dixieland

Porque me gusta

Porque me recuerda a los créditos de las películas de Woody Allen

Porque es el primer jazz

Porque se podía bailar

Porque te alegra el día

Por los discos de microsurco

Porque otras cosas sí que pasan de moda

Porque usaban tablas de lavar la ropa de percusión

Porque, así y todo, era música de los negros

Por Fletcher Henderson

Por Jelly Roll Morton, Kid Ory, King Oliver y Eddie Condon

Por el Storyville de Nueva Orleans

Por los revivals de los años 30, 40, 50...

Por el Tiger Rag

Dos Europas

Dos Europas

Encuentro bastantes puntos en común entre dos directores. Jean Eustache, un francés que murió pronto cuando aún hacía películas, y un alemán que todavía hace películas, Michael Haneke,  la última Caché. De Haneke he visto más películas, pero me faltan las primeras suyas que hizo en Alemania, porque luego casi todo el cine lo ha hecho en Francia. De Eustache sólo he visto Mes petites amoureuses, y la próxima que quiero ver de él es La mama y la puta. Argumentalmente es donde Haneke y Eustache no se parecen en nada, pero los dos hacen una cosa que es donde se parecen. Usan bastante el plano secuencia o la cámara fija, lo cual les obliga a los actores a esforzarse más que cuando hay planos-contra planos. Sobre todo Haneke lo que hace es como dejar indefenso al actor dentro de la pantalla. Hay como un distanciamiento entre él y el director. Es casi casi como si no hubiera película. Como si lo que pasara en la película fuera lo más cercano que existe a la realidad.

Eso se ve muy bien en Caché. Caché es otra de esas películas de Haneke con las que ha inventado una especie de nuevo género, un terror invisible y sugerido, nada evidente, sino más aterrador si cabe. Chicho hacía algo parecido en algunas de sus historias para no dormir. La que más cabe dentro de esta definición para mí es Funny games. Ahí el terror es un poco más evidente, mientras que en Video de Benny es más sugerido. En El castillo es angustioso.

A Eustache le van más otras historias. En Mes petites amoureuses cuenta la iniciación sentimental de un pre-adolescente francés amante de las películas clásicas de reestreno en los años 70, lo cual lleva a pensar en que es otro de esos ejercicios autobiográfico-sentimentales. Otro punto en común es que ninguno de los dos directores le dé una importancia excesiva a la banda sonora musical, que no a la banda sonora per se. Muchas veces tienes que guiarte por los sonidos, por las reacciones de los actores. Tienes que sacar conclusiones sobre la marcha conforme vas siguiendo la historia.  

Otro de los puntos que creo que los une es que les da más bien lo mismo lo que digan de ellos.

Esfera (XIX)

Esfera (XIX)

Ha pasado de todo en los 19 partidos que completan media liga. Ahora tenemos en Zaragoza un buen sabor de boca, pero hace menos de un mes alguno se decía que no llegaba a los turrones. Al principio nadie era capaz de quitarnos la etiqueta: los X-men hacían furor en los campos de España. Luego del suceso del Camp Nou y el juez Mejía, la caída en picado. En tierras de Cádiz se resucitó, y hasta hoy. Amén de que la Copa nos motiva otro año más. Dentro de 19 domingos y algún miércoles llegará la época o de las alegrías o de las vacas flacas. Aquí, a diferencia de otros ámbitos al hacer balances, no todo el mundo gana.

Deep Blue

Deep Blue

Do you know what it means to miss New Orleans es de esas canciones que, si la oyes una vez, estás perdido. Porque, aparte de que es muy buena, entra a formar parte del pequeño elenco de canciones-que-no-sabes-porqué-pero-son-para-siempre-tuyas-nada-más.  En 1946 Hollywood hizo otra de esas edulcoradas y sui generis películas sobre los negros y el jazz, que se llamaba New Orleans. Sale Louis Armstrong, y Billie Holiday, y Barney Bigard y más músicos. En la banda sonora hay temas de blues, del origen del jazz, porque la película va sobre los orígenes, al estilo Hollywood, de la música de jazz. En la película hay dos versiones. Una la canta Billie Holiday con la trompeta de Louis. Otra la canta Billie con piano. Louis la grabó ese mismo año al margen de la película. Do you know what it means to miss New Orleans. Es otra de esas canciones sureñas plagadas de nostalgia y melancolía que tan bien reflejaban el sentimiento de los negros de Louisiana. Y que te apetecería, más que nunca, saber tocar algún instrumento para poder tocarlo.

Y me parece que en una serie que había hace años, que se llamaba El local de Frank (de nuevo 1987), tenían de cabecera o de créditos finales una canción sureña plagada de nostalgia y melancolía. No sé si era ésta o (según pude deducir con el paso de los años) When it’s sleepy time down South. El caso es que seguro que el que la cantaba era Armstrong. Y también que era una canción sureña, etc, etc. El inconsciente por entonces ya se me estaba acondicionando al terreno del jazz.

Cines breves

Cines breves

El imperio de los lobos   JJr

Tiene un buen arranque. Luego no. El imperio de los lobos quiere ser más de lo que puede ser. Mucha confusión, demasiados giros, poca sustancia. Decepciona ante las expectativas.

En tus manos   JJr JJr

 

El efecto Dogma es perfecto para contar historias como la de En tus manos: un poquito de grandilocuencia (la mártir de la prisión con poderes curativos), pasiones imposibles en las relaciones personales (la mártir y el buen samaritano), dramas interiores “shakesperianos” (la reverenda “madre”) y la pasión narrativa en todos los planos de la película. El guión, muy cuidado. Buena historia de mujeres. Y del hombre.

 

Match point   Jr Jr JJr Jr

La ópera por el jazz, Londres por Manhattan, pero el mejor Woody Allen que vuelve en forma de drama. Un clásico moderno que conseguirá ganar puntos cada vez que se visione. Un Allen a ratos sombrío, como pocas veces, que viene a demostrar que, más allá de sus propias afirmaciones, es un director altamente dotado para el drama.

La trompeta de Brownie

La trompeta de Brownie

De quien hablo, alguien llegó a decir: tiene las ideas de Miles y la técnica de Gillespie. Malas lenguas, seguro. Tiene discos de sideman con Sarah Vaughan, Dinah Washington, Helen Merril, imprescindibles. Los que hizo con Gigi Gryce en París a escondidas de Lionel Hampton, cuando éste vino con su orquesta a Europa. Porque Hampton los mantenía a raya, pero ellos dos se burlaron de su vigilancia y los grabaron. Los que co-lideró con Max Roach, a la par, creando “el” quinteto de la década de los 50, sin rival hasta que llegó con el suyo Miles. Todo esto, que es y no es poco, en apenas cuatro años. Hasta 1956. El día en que Clifford Brown desapareció. Se murió con el hermano pianista de Bud Powell, Ritchie, en un accidente en la carretera. I remember Clifford es la balada que Benny Golson le compuso después. El que no haya tocado alguna vez ese tema, básicamente no puede llamarse músico de jazz. Hay grabaciones medio caseras con Max Roach en plan jam session. Y componía standars de jazz como churros.

Y yo me pregunto, aunque suene un poco absurdo, lo que ocurre con el instrumento propiedad de un músico, cuando se muere. Que dónde acabó la trompeta de Clifford. Pues que seguramente se murió con él, en el coche, en la autopista de Pennsylvania.

Esfera (XVIII)

Esfera (XVIII)

Embalados con los triunfos y aliados con la diosa fortuna. Y con un colosal César Sánchez, que durante 5 años perduró a la sombra de Casillas en el planeta de los galácticos. Aquí está de nuevo, toda vez cumplido el correspondiente período de hibernación. Posiblemente el más humano de todos los galácticos de entonces. A nosotros nos viene muy bien este César, ciertamente. El de Coria, un guardameta como los que hay que tener, en un puesto maldito en la Romareda desde hace unos cuantos años. Solidez en la retaguardia. A Ewerton y a Milito que ya los tenemos como nos gustan, que es haciendo daño. Comienza bien 2006.

Wizard

Wizard

Over the rainbow en blanco y negro. Hay un homenaje bastante cáustico a las zapatillas rojas de Dorothy en el Corazón salvaje de Lynch. Me gusta la forma de actuar de los actores que hacen de los compañeros de Dorothy por las baldosas amarillas cuando Dorothy se despierta del sueño. En concreto la forma en que miran los tres a Dorothy cuando ésta cuenta lo que ha vivido. Parece que no, pero Tim Burton también bebe de Oz en su fábrica de Chocolate. Creo que ése es un homenaje hecho a sabiendas. La bruja mala es bastante buena. Y el centenar de enanitos. Eran de una compañía de circo liliputiense. Judy Garland fue de las mejores voces del siglo XX. La canción que más me gusta de Oz es la de las baldosas amarillas. Y Si por lo menos tuviera un cerebro. El compositor era Harold Arlen, el que hizo también Stormy weather.

Oz es un extraordinario musical. Me gusta que luego de Oz la realidad se fotografíe de nuevo en B/N. Me da pena cuando se quema el espantapájaros. Victor Fleming figura como director aunque no la acabó él. El Over the rainbow lo hizo King Vidor. Tampoco terminó ni filmó algunas de las escenas más importantes de Lo que el viento se llevó. Vivien Leigh le iba a Cukor a ensayar a escondidas, después de que echaran a Cukor. 1939. Pero se mantienen. Es noche de reyes y hoy toca Oz. Puñetero el mago. Ése sí que sabía el secreto.

Bilbao song

Bilbao song

La versión que digo la canta Lotte Lenya. La puede cantar también Ute Lemper, pero mejor que la cante Lotte Lenya. Música de cabaret alemán de los finales 20. De papá Weill y papá Brecht. La que utiliza para su película Bigas Luna, la que tiene el mismo nombre que la por entonces periodista Isabel Pisano en la película. La letra de la canción es para nosotros incomprensible. Lo es tanto que creo que ahí radica uno de sus mayores encantos. Sí, definitivamente que la cante Lotte, con esa voz que revela tanto y que sugiere todavía más.

Desde que oí la canción en 1987 hasta hoy, me invade todavía la misma sensación. Que la estoy oyendo oculto entre bambalinas mientras Lotte o una sosias de Lotte la interpretan ante un audiencia reducida, dentro del ambiente máximo de clandestinidad de Berlín o París años 30. O primeros 40. Weill, Brecht y Lotte eso hicieron. Irse. Por judíos y/o comunistas. Weill y Lotte hasta América, vía París. En América Weill hizo esa maravilla del Speak Low.

Lotte Lenya hizo de mala de James Bond en Desde Rusia con amor.