Olvido
Joseph Conrad es algo así como imprescindible si quieres pasarlo bien leyendo, aprendiendo y gozando. El Benito Cereno que escribió Herman Melville, que es una de las cosas más parecidas que me he encontrado a la manera de hacer de Joseph Conrad, también me vale. De Conrad supongo que no habré leído mucho, si he leído El confidente secreto, El corazón de las tinieblas y el libro de cuentos que estoy leyendo ahora. Pero creo que el tridente éste me vale. La literatura que se hacía dos siglos atrás, como la de Alejandro Dumas y su hijo, siempre se ha llevado muy bien con el cine. A las hermanas Brönte también se les ha llevado mucho al cine. Sobre todo a Emily y sus Cumbres borrascosas.
La última película que me he visto es La heredera, de William Wyler, que bebe precisamente del Washington Square de Henry James. No hablamos ya de Otra vuelta de tuerca. Orgullo y prejuicio la han llevado al cine dos o tres veces en lo que llevamos de XXI. Si no es Garci, aquí nadie se acuerda de Galdós. Menos de Valle Inclán. O de Clarín, si me apuras. Suena raro ya, como del siglo pasado. Del siglo pasado es alguien que alguno no sabrá de quién demonios se trata, pero de Carmen Laforet, Nada la llevaron al cine en B/N. Con Los Episodios Nacionales los americanos nos habrían bombardeado, con mil películas y series. Sin ir más lejos, Zaragoza.