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jácaras reales

Ficciones (IX)

Ficciones (IX)

La Fontana de Trevi. Las transparencias en los coches de Hitchcock. Anita Ekberg. El código Hays. Louise Brooks. La compañía del Mercury Theatre. Campanadas a medianoche. Louis B. Mayer. Ars Gratia Artis. Alberto Sordi. La etapa mexicana de Buñuel. Romy Schneider a partir de El proceso. Un tranvía llamado deseo. Por qué actuaba Jennifer Jones. Paisá. Bola de fuego. El bola. Howard Koch y Julius Epstein. La fanfarria de la 20th. Zazie dans le metro. Marcel Carné. El Actor’s Studio. Richard Burton y Elizabeth Taylor. Los best boy. Los pianistas cuando el cine era mudo.

2005, al fin y al cabo

2005, al fin y al cabo

Lo mejor:   

 

  • Million Dollar Baby
  • Entre copas
  • American Splendor
  • Paul Giamatti
  • Imelda Staunton en Vera Drake
  • La novia cadáver

 

Sorpresa:

  • Hermanos
  • Tapas
  • Kitchen Stories
  • Batman begins
  • Lila dice
  • Cinderella man
  • Inside deep throat
  • Una historia de violencia
  • Tú, yo y todos los demás

 Decepción:

  • El aviador
  • Life Aquatic
  • Código 46
  • Flores rotas

 

Lo peor:

 

  • Sr. y Sra. Smith
  • Guardianes de la noche
  • Elizabethtown
  • Last days

Parker 24

Parker 24

El concierto lo dio Charlie Parker el 24 de diciembre de 1949. Carnegie Hall, Nueva York. A Parker le acompañaba Red Rodney en la trompeta. Albino Red, en uno de los pocos momentos de reír de la película de Clint Eastwood sobre Bird. El pianista era Al Haig. Aéreo siempre. El contrabajo lo tocó Tommy Potter, con la palabra solidez grabada en la yema de sus dedos. Y a la batería, alguien que todavía hoy aporrea maravillosamente con las baquetas. Roy Haynes. Y el concierto lo conformaron Ornithology, Cheryl, Ko-ko, Bird of Paradise y Now’s the time. Algo así como el ABC del be bop. Fue uno de los primeros conciertos de jazz que escuché en su tiempo.

 

Aunque ya me hubiera gustado estar allí. Lo puso el Cifu una nochebuena en la radio. Eso lo dice mucho el Cifu, lo de poder manejar la máquina para viajar en el tiempo. Noche mágica al fin y al cabo. Supongamos. Ahí los veo, ya salen. Quizá Parker llegó otra vez por los pelos. Quizá otro saxo de empeño. Por qué Nueva York va a ser menos. A Haynes lo veo un poco timorato. Será la audiencia. Este Carnegie Hall impone, piensa Roy, vaya debut, amigo. Y fíjate, qué ovación. Tommy Potter le aconseja. Veo que a Red Rodney también le deslumbran las candilejas. Al Haig lo ve todo y se sonríe con Potter. Charlie Parker se sonríe de todo y con todos. El saxo parece de confianza. Ya se da la vuelta. Esto comienza. 

 

Red Rodney me parece Dios, si no fuera porque es Dios el que está a su lado. Rodney acaba contagiado de divinidad. Haig es de mis favoritos. También es blanco. Como acompañante es perfecto, pero a trío siendo el líder resulta espectacular. Tommy Potter es junto a Curley Russell el bopper del bajo. Y Haynes puede presumir de haber empezado casi su carrera al lado del pájaro de corral. Sí, creo que sí, ya se les ve a todos investidos con el entusiasmo.

 

Y sí, me gusta el homenaje del pájaro al How high the moon. Me gusta cómo le da la vuelta a la tortilla y la convierte en un estudio de Ornitología. Grande, hermano. Ese Ko-ko, repítelo, gritan desde el gallinero. Otra vez, hermano. Me gustaría que el Carnegie se llene de hermanos negros para escucharte. Ahora es el momento, dale fuerte, hermano, vuela, Bird of paradise, vuela. Y llévanos a tu lado. No nos dejes caer en la tentación, no nos dejes volver.

Esfera (XVII)

Esfera (XVII)

Quién dijo aquello de que segundas partes no fueron buenas. Sería que no acostumbraba a ver partidos de éstos. Está bien eso de echar de vez en cuando mano del espíritu heroico de la remontada. Suena a tiempos tan remotos eso de la épicas en el fútbol. Que nos volvemos muy acomodaticios a ratos con esto del fútbol. Ya nadie gana ni pierde sin bajar del autobús. También eso forma parte del anticuario de recuerdos. El fútbol moderno no entiende de romanticismos y eso lo sabe más que nadie un clásico como el Athletic, al que, por otra parte, se necesita para doblegar algo así como retrotraerse a esas épocas en que al fútbol lo pintaban en sepia.

Esfera (XVI)

Esfera (XVI)

Los motivos para la esperanza superan a los resultados como el de Montjuic. Motivo uno: el Milito que de los goles vuelve a hacer goles. Dos: parezca que se afiance por fin un esquema. Tres: muchas veces se piensa como bloque. Cuatro: que se piense con más tranquilidad desde el banco. Que falte un solo partido en el año y pueda terminarse atisbando la zona noble de la tabla, algo impensable hace tres domingos, nos vale, creo. El Athletic y después el 2006. El año de la esperanza.

Cuesta arriba

Cuesta arriba

Libros que un día se me atravesaron. El eunuco y la doncella, de Peter Tompkins. Fragmentos del Henry Miller trascendente. Metafísico el chico y sus trópicos a veces (a la vuelta de la esquina me espera su Anais Nin) Las leyendas guatemaltecas de Miguel Ángel Asturias. Las 25 primeras páginas del Ulises de Joyce. No pude más con el autor de Los muertos. Las novelas policíacas del “whodonit”. En el erial, de D. H. Lawrence. Actualmente, La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes. Me dijeron en su tiempo (¿seguirás presa de insomnios?): lo mejor en caso de que se te cruce el negro sobre blanco, arrinconar sin remisión.

Esfera (XV)

Esfera (XV)

Mira que tenía yo ganas de decirlo alguna vez. Victoria justa y merecida. Y más mérito por el señor equipo que había enfrente. Un equipo de hombres este Celtiña. De esos que hay que ganarles y bien ganado. Un clásico desde hace 11 años, este partido. Mientras tanto, las crisis se alejan en proporción inversamente proporcional al juego de Cani. El equilibrio está llamando a su puerta. El día que este chico adquiera de forma definitiva el uso de razón quizá ya no quede nadie que le pite en la Romareda.

Cine mudo

Cine mudo

Me veo los cortos que compiten de cine del Festival de Jóvenes Realizadores de Zaragoza. El Festival de las buenas intenciones. Hay uno vasco, Éramos pocos, al que no le cojo la gracia. Enrique a mi lado me dice que es muy bueno, y yo le digo que no le veo la gracia, y le pido que me lo explique. El último día le dan a Garci el premio a toda una carrera y hace una gracia cuando se lo dan acerca de los premios y enfermedades, que ya la hicieron en el pasado primero Jack Benny y luego Woody Allen, éste en los Príncipe de Asturias de 2002. Garci es un enfermo incurable de cine hasta para eso.

 

Luego me entero de que le dan a Éramos pocos el premio al mejor corto, de que a finales de año se acaba el programa del Garci. A partir de ahora veremos las películas sin comentarios.

Twisted

Twisted

El vocalese lo inventó Eddie Jefferson a finales de los 40. El vocalese consistía en ponerle letra a temas instrumentales de Count Basie, Charlie Parker, Gillespie. El que mejor hacía vocalese era Jon Hendricks. Jon Hendricks era el alma mater del grupo Lambert, Hendricks y Ross. Luego Annie Ross se fue y le sustituyó después Yolande Bavan y entonces eran Lambert, Hendricks y Bavan. Annie Ross tenía una de las mejores voces femeninas del momento. Annie Ross sale haciendo casi de si misma en Vidas cruzadas de Altman.

El vocalese que más me gusta es el de King Pleasure y Parker’s mood. Y luego llega Clint Eastwood y en “Bird” Parker y su mujer Chan escuchando en el coche la versión y ésta le dice que es horrible. O en “Destruyendo a Harry” suena al principio la versión de Twisted que hizo Annie Ross. La de Farmer’s market es igual de buena. Ahora de abanderados están Manhattan Transfer. Janis Siegel es la nueva Annie Ross.

Esfera (XIV)

Esfera (XIV)

De la hecatombe a la victoria en poco más de minuto y medio. Poco más de minuto y medio para que Víctor siga el banquillo, al menos una semana más. Parece un milagro que con dos victorias de catorce posibles, un entrenador mantenga su puesto en el banco. Dos que se disputan el puesto por detrás de la punta, Ewerton y Cani, firman sendos golazos, nos dan a todos por fin el subidón de autoestima y nos hacen olvidar que a poco figuramos en rojo al término de la jornada. Siempre hay un camino a la derecha.

Cines breves

Cines breves

Two for the money   Jr  Jr

No rompe los cánones esta película. Otro prisma de la visión desoladora de la América actual, tratada por enésima vez. Previsible moraleja. El duo Pacino-McConaughey tampoco termina de tener todo el brío. Algo reiterativa.

El sabor de la sandía   Jr  JJr  Jr

Anárquica e intensa historia que conjuga erotismo y comedia. Las situaciones enganchan lo suficiente para olvidar ciertas licencias existentes, lo cual hace que la atención sea puramente sensorial.

Elizabethtown   Jr

Bobalicona, irritante y fallida película de un buen director. La estética de videoclip no desaparece en ningún momento. El ilusionante comienzo muere cuando quiere darse el pretendido giro romántico a la historia. Película más que artificial con dos actores al borde de la idiotez.

La alternativa

La alternativa

Lo bueno que tienen las integrales cuando las escuchas es que puedes oír eso. Absolutamente todo del artista. De Parker es conveniente tenerlo todo, más que nada porque es beneficioso para la salud mental. Entonces pasa que te encuentras hasta con 12 versiones de un mismo tema, grabadas una detrás de otra un mismo día (v.g. Marmaduke) O escuchar, como quien queda fascinado ante alguien que sabe mucho más que tú, las 5 versiones que Parker hizo de su Parker’s Mood.

 

Porque aquí toda la vida hemos oído la versión oficial. Bueno, pues ¿qué ocurre cuándo escuchas las alternativas? Pues que es como empezar a dibujar de nuevo Las Meninas. O decirle a Picasso que pinte a otras señoritas de Avignon.

Y a veces te gustan más los cuadros nuevos, que suele pasar. Y está muy bien oírle a Parker pegar un silbido al resto de la banda antes de que se acaba la toma. De Parker se aprendían yo creo hasta la forma de apretar la boquilla. Así lo hacían con los solos de las caras A y B de sus discos. Les faltaba con la C, la D, la E. Todas ellas eran caminos distintos de acercarse a la perfección.

Esfera (XIII)

Esfera (XIII)

Pues nada. Que nos vamos a tener que acostumbrar a esto, me parece. En La Romareda  y fuera de ella. Llueva, nieve o luzca resol. Va a ser un invierno este, desde luego, muy largo, en el que vamos a tener que buscar como sea el mejor acomodo en la zona más tibia de los clasificados. Y mejor nos vamos preparando. Mal que nos pese. El plus de sufrimiento y agonía no sé yo si nos va a dejar vivir en algún momento. Y como decía el otro, el que quiera espectáculo, que se vaya al circo. O a ver a Ronaldinho.

Cines breves

Cines breves

Lord of war   Jr  Jr 

Lord of war tiene un ritmo la más de las veces un tanto precipitado, hecha como deprisa y corriendo, sobre todo en la primera parte de la historia. Luego si llega la hora de la calma, el director no sabe o no puede hacerse con las riendas de una historia con enjundia, pero el director Andrew Niccol ni le saca todo el jugo ni sabe cómo sacárselo. Problemas de estructura narrativa, empacho de la voz en off, podía ser mucho más de lo que al final es.

Chicken little   J Jr

Vaya la cantidad de guiños a Spielberg (¿sospechoso de algo, soterrados intereses ocultos?) No hay que buscarle tres pies al gato, o al pollo. No es más que una descafeinada colección de lugares comunes de la casa, o de su ex Pixar, o de todas un poco. En realidad es muy poca cosa, la fórmula parece agotarse. Casi parecía el ensayo para la serie de televisión.

Harry Potter y el cáliz de fuego   Jr  Jr

Se avecina el fin. Los niños crecen, aparecen los primeros granos y la cosa ya no es lo que era. La serie comienza a ponerse seria. En el fondo sólo es más de lo mismo. Pero el amigo amiguete ya no hace tanta gracia. La amiga empieza a ser consciente de sus posibilidades para hechizar. Y Harry Potter comienza a tener problemas existenciales. Al lado de todo esto, la magia se acaba, la inocencia se evapora y hasta los profesores empiezan a estar cansados de tanta chiquillería. Y yo casi. Por la gloria de su madre.

El sello

El sello

Los franceses tienen una cosa que me gusta, cuando hacen películas. Y en particular esto pasa con las antiguas. Antes de que empiecen. Los nombres que se ponen algunos actores en los títulos de crédito. Por ejemplo, Arletty, que era una actriz estrellona más atractiva que guapa; o Dasté, o Carette, o Modot, o Genin, o Vigan, o Legris. O sea, sólo el apellido, o que sea un pseudónimo. El nombre artístico, que se dice.

 

Muchos de ellos provenían de la Comedie Française, y así lo hacían saber poniéndolo debajo de su nombre. Algo así como una rúbrica con prestigio. Y así ya con el nombre como que te avanzaban lo morrocotudamente buenos que luego realmente eran. Y los ves una y otra vez en las películas de la época, aunque al principio no te quedes más que con las caras, pero luego ya comienzas a identificarlos más. Me recuerdan en ese sentido a los actores japoneses que te empiezan a sonar después de haberlos visto mil veces con Ozu, Mizoguchi o Kurosawa.

 

Y digo yo que será que no, pero leyendo tal o cual firma artística se me aparecen ligados en la mente los nombres de la Comedia del Arte del Arlequín y de Pierrot. O Polichinela y Colombina. Que no tendrá nada que ver, digo, pero que leyendo tanto unos y otros queda envuelto todo con un halo de cercanía, de cariño, de familiaridad, con unos tipos que se te hacen entrañables antes de verlos. Ligados para siempre a una denominación de origen particular y distintiva. Su sello característico.

Esfera (XII)

Esfera (XII)

Se hace ya muy difícil decir algo si el equipo no consigue en la jornada 12 más que una victoria. Se hace más difícil todavía que consigas el número 8 de los empates de 12 posibilidades. Se hace complicado, cuando menos, dar un diagnóstico del paciente después de haber puntuado en un terreno casi imposible para puntuar como El Madrigal. Se hace muy cuesta arriba hacerse ilusiones si nos atenemos a las sensaciones que deja el equipo. Así que lo mejor será dejar que pase la semana y que se recupere el ánimo para el próximo envite.

Espíritus

Espíritus

Pero qué buena es Last waltz, qué bien lo hace Scorsese y qué pedazo de documento sonoro. Único. En el concierto que motiva la película echan el telón los componentes de la mítica The Band, aquel grupo que funcionó en los 70 porque era imposible que hubieran sobrevivido en otra época. Robbie Robertson era el líder y se nota. Tiene la cara de líder. Scorsese entrevista a los miembros de la banda en los últimos días de existencia del grupo como tal. Y los retrata. Tal como son cada uno. Los retrata mejor que lo hubiera hecho Durero, si viviera.

Esto de los últimos conciertos da mucho juego. Como con el último concierto en la azotea de Abbey Road que hicieron los Beatles. Aquí llamaron a varios amigos. Y salen EmmyLou  Harris, Dr. John, Joni Mitchell, Eric Clapton, Muddy Waters. O Ron Wood y Ringo Starr. Y Bob Dylan. Y tú ves el concierto y te da pena que estos chicos no dieran más conciertos. Y los sientes por ellos. Llevaran la vida que parece que llevaron. Porque, en cuanto suena The weight, te olvidas de todo. Y mira que es buena esa canción. Y así cuando acaba, como que se te forma un apretón allá por donde se encuentre el espíritu y te dices que, cuando acabó este último concierto, se acabaron con él muchas más cosas. 1978.

Y Bob Dylan siguió. Y Scorsese, al poco tiempo, con Toro Salvaje, siguió, después de caer en la peor depresión. Y ahora está el No direction home, que habrá que verlo. Para ver, más que nada, si te vuelven a transportar a las mismas sensaciones que le transmiten a uno volver a escuchar el último vals.

Cines breves

Cines breves

Flores rotas

No es la mejor de Jarmusch. Tampoco es por haber traicionado su estilo parsimonioso y minimalista. Quizá es algo artificiosa, un poco prefabricado todo. Es casi una tontería, pero bien hecha, claro. Te quedas un poco chafado al final, porque esperas más de Jarmusch.

Flightplan 

Un guión caótico, no digamos ya que tramposo, al servicio de una película no menos caótica y fallida. Lo mejor, Peter Sarsgaard. El resto recuerda a muchas películas, quiere engañar pero de mala manera y al final queda todo en un artificio soso y pobretón. Lástima, porque el arranque prometía.

The bow 

Interesante, original y, una vez más, innovadora película de Kim Ki-Duk. A ratos genial, con un final nuevamente estremecedor, Duk se vale de la imagen prescindiendo una vez más de la palabra. Ingredientes conocidos para un resultado otra vez claramente ganador.

Ficciones (VIII)

Ficciones (VIII)

Jean Gabin. Michele Morgan. Michele Mercier. Kay Corleone. El nepotismo de la familia Coppola. Top hat, white tie and tails. Cheek to cheek. Moneypenny. Maria Schneider. El primer Bertolucci. Dominique Sanda. La decadencia de Visconti. Europa 51. Preminger. El rodaje de La Reina de África. Viaggio en Italia. Los críticos de Cahiers. Papá Bazin. Los lirios rotos. Lillian Gish. La gata sobre el tejado de zinc. El león de la Metro. La RKO. El doblaje español de los 70. La voz de James Stewart. La gran evasión. El ascensor para el cadalso y la música de Miles.

Todo por un sueño

Todo por un sueño

La leyenda cuenta que un niño ciego desde los dos años, llamado Roland Theodore Kirk, soñó que en el sueño tocaba tres instrumentos de viento. De golpe. Y que un gentío anónimo daba tremebundas voces al grito de Rahsaan, Rahsaan...  Cuando el niño Roland Theodore Kirk creció, convertido ya en Rahsaan Roland Kirk, no tuvo otra que aplicarse el ejemplo y dedicarse a soplar la música de tres en tres.

Rahsaan trataba de “recoger el sonido del sol”. Asociado en sus primeros tiempos al oso enfurecido de Mingus, le quedó de éste el sumo gusto de poner títulos a los discos: The inflated tears, Prepare thyself to deal with a miracle, I talk with the spirits. El manzello, el strich, no hubieran existido si no llega a ser por él. No iban a ser instrumentos soplados por nadie si no llega a ser por él. Porque fueron pura invención de Rahsaan; estos iconoclastas de los vientos apenas sobrevivieron un tiempo. El tiempo de Rahsaan, que fue desde mediados de los 50 a 1977, en que murió. Antes le dio tiempo a tocar con una sola mano, el tiempo justo en que un infarto le regaló unos meses de vida extra. El Rahsaan de los susurros, el Rahsaan de los jadeos, de una rara exhalación-inhalación con tres instrumentos en la boca. Forjador de estrépito y rumores.