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jácaras reales

¿Una gran verdad?

¿Una gran verdad?

La frase de diálogo, en realidad, la dice Raymond, el mayordomo de Kane:

- ¿Es usted un sentimental?

- Sí y no.

Very Important Person

Very Important Person

Olvido se está dando un garbeo por todo lo alto con el jazz y sus músicos por San Javier y me obliga a poner de fondo una banda sonora con trompeta, diferente de la que ella ha conocido de primera mano hace muy pocas horas.

No puedes dejarnos con los dientes tan largos, sweet-heart.


Di (al) for post

Di (al) for post

Este post creo que no va a tener ni mucho orden ni sentido, si es que alguien va a querer encontrarle algún orden o algún sentido. 

El condenado de Al, además de hacerme pensar para hacer algo imposible, que es mejorar su tarea de guardián de las palabras, me obliga a añadir un link a mis enlazados sin cuerda. En este otro blog de Al, de cuya existencia me he enterado esta misma tarde, el autor del mismo, para no repetir su nombre, señala una verborrea de títulos originales de películas en su mayoría americanas y su correspondiente traducción al español, en la mayoría de las ocasiones absurda y gratuita. Ahí tendréis variados y muy acertados ejemplos. Hay uno que viene al caso porque me sirve para montar este post. La película en cuestión la hizo un tocayo de Al hace más de 50 años.

Dial M for murder era el título en inglés de la película que aquí se conoció por el nombre de Crimen perfecto. Crimen perfecto es una película que en su momento me aburrió y que consideré una de las tres únicas aburridas de Hitchcock. Pasó que la vi de nuevo y pasó que cada vez me va gustando más. Tengo que ver también The trouble with Harry porque en su momento lo mismo me ocurrió. La que no he visto ni pienso es el remake que hizo la Gwyneth. Topaz ya no me aburre. 

Grace Kelly siempre me pareció un poco fría. Espero que Mrs. K. me permita pillarle definitivamente el punto un día. En color o en B/N.

Entre 1957 y 1959 se grabó un disco que en el año 2007 cuesta 5 euros con 99. Blue Note Records. Sonny Clark también grabó un disco que parafraseaba el título de la película de Al. Dial “S” for Sonny. Sonny Clark, otro maldito, aunque desconocido, hijo de puta.

No blog

No blog

Cuando todavía no existían los blogs, o por lo menos yo no tenía ni puñetera idea de ellos, quise hacer y no pude, por dejadez más que por otra cosa, una página de esas personales, aprovechando que tenía que hacer un trabajo final para un cursillo. Como la cosa se quedó para siempre en proyecto, quién sabe si algún día, ahora que existen o sé que existen los blogs.

Lo que hay ahí arriba formaba parte de esa página personal. No podía faltar esa Windsor Light Condensed BT.

Falta una música.

El faro de la Playa Hermosa

El faro de la Playa Hermosa

Lee Morgan no se murió en el Lighthouse, Hermosa Beach, California. Lo que Lee Morgan hizo en el Lighthouse, Hermosa Beach, California, fue grabar un disco histórico en el verano de 1970, la semana que viene hará 37 años. El Lighthouse era un club de jazz que co-regentaba un contrabajista que se llamaba Howard Rumsey. Cada temporada, Howard Rumsey se organizaba un grupo de all stars de entre lo mejor de los west-coasters. Lo mejor de los west-coasters eran Shorty  Rogers o Bud Shank o Jimmy Giuffre, Hampton Hawes o Shelly Manne. O Frank Rosolino, que tocaba el trombón de varas.

Lee Morgan no se murió en el Lighthouse, Hermosa Beach California, pero por lo demás en aquel sitio debió de pasar absolutamente de todo. Howard Rumsey dice en las notas de un disco que sólo me ha costado 4 euros con 99: “You know, so many things happened at the Lighthouse”. Igual inventan algo y nos vamos un día allí juntos  a través del tiempo. O a decirle a Lee Morgan que se quedara en su casa aquella maldita noche.

Integral

Integral

Creo que lo que voy a hacer se parece a un meme. No soy un experto en memes o como se llame. En su día no continué un meme que me inició la fuente habitual de mi inspiración. Como no quiero ser descortés otra vez, y sabiendo que la fuente habitual de mi inspiración me sabe perdonar y teniendo en cuenta que en varios post anteriores al primer meme al que falté escribí cosas que bien pudieran tomarse como integrales personales, voy a hacerle caso a esta segunda oportunidad que me brinda la blogosfera.

 

En realidad, y ahora que me doy cuenta, esto no es un meme per se. Se trata, según puedo deducir, de nombrar a cinco links de blogs que me hacen pensar. Si tú estás entre los cinco que menciono allí abajo, tienes que nombrar a cinco blogs más que te hagan pensar. Y así sucesivamente, supongo. Bueno, si no os ha quedado claro, que es bastante probable, aquí tenéis las bases, que las explica mejor. No sé si cumpliré con todas las condiciones.

 

Tengo que nombrar la fuente exacta de donde me provino. Fue ésta, para mi sorpresa y regocijo, por nombrar a los Traveling Wilburys. Me gusta mucho la foto que encabeza su blog. Le agradezco las cosas que dice de mí. Creo que es el comienzo de una hermosa amistad.

Procedo:

1-    Tenías que ser tú, que dice la canción. Evidentemente.

2-    Hay días en que lo mejor para sofocar el calor es darse una vuelta por la orilla del mar.

3-    Si quieres jugar con las palabras, elegiste un buen día para dar con un sitio como éste.

4-    Para saber lo que vale un peine en el otro cine, indispensable acabar por aquí.

5-    Y si te quieres entusiasmar con alguien que empieza a entusiasmarse con el jazz, saluda de mi parte a Erradizo.

Espero haberlo hecho bien.

Monsters of rock

Monsters of rock

En el octubre del 88, cuando todavía había que comprar los discos a 33 revoluciones, me compré tres discos que eran tres asignaturas que tenía pendientes: el obligatorio recopilatorio del Rey, un fenomenal doble para conocer quién demonios fue Sam Cooke y la reedición que su esposa hizo del Imagine de John Lennon. Junto a estos tres incunables, que por ahí conservo como el oro que se guarda en paño, me compré un disco que en su tiempo pasó prácticamente desapercibido. Era de un grupo, el grupo eran cinco, y viendo ahora y entonces quiénes eran los cinco por cojones que tenía que comprarme ese disco.

 

Por aquella época andaba yo descubriendo esa maravilla del Only the lonely de Roy Orbison. De siempre me habían llegado al alma las melodías de la Electric Light Orchestra de Jeff Lyne, entre otros. Creo que la máxima razón de que me comprara el disco fue que estaba George Harrison, el tercer hombre. También el Príncipe de Asturias Bob Dylan y un tipo que no conocía del todo, que era Tom Petty. Los cinco se hacían llamar los Traveling Wilburys.

 

Acaban de reeditar los dos discos que en dos años sacaron los Traveling Wilburys y me he enterado de que son número 1 en Inglaterra, creo. Cuando sacaron el segundo disco en el año 90 había cinco o seis canciones que me ponía todos los días a la misma hora for sentimental reasons. Cuando sacaron el segundo disco, Roy Orbison ya se había muerto. Cuando sacaron el primero, Roy Orbison también estaba muerto, y en el video clip del segundo single del 88, cuando canta Roy Orbison enfocan a una mecedora vacía balanceándose.

 

En el primer disco había una historieta en inglés que hablaba de los imaginarios orígenes del grupo. Nunca la llegué a comprender. En el primer disco los cinco monstruos se pusieron unos alias para completar la coña: sin mirar el disco que tengo a buen recaudo, me acuerdo de algunos nombres: Lefty, Otis. Los miro: Lucky, Otis, Charlie T., Nelson y Lefty. Todos se apellidaban Wilbury. En uno de esos mil y un premios de música que dan al año los americanos, de los que no tengo ni idea si seguirán o no, les dieron el premio al mejor álbum del año. En el segundo disco los cuatro jinetes que sobrevivieron se pusieron unos apodos distintos. Había también otra historieta, que llegué a entender a duras penas.

En el segundo disco se llamaban Spike, Muddy, Clayton y Boo. Faltaba Otis.

The boss

The boss

Que levante la mano al que le guste Lars Von Trier. ¿Dogma ha muerto? Un día oí decir algo a Von Trier, pero no he encontrado nada. Me imagino una balanza o romana. Lars Von Trier en el medio sujetando y a un lado detractores y al otro los demás, que no sé si calificar de amantes, fanáticos, seguidores, defensores o simples espectadores. Hay directores que se especializan en ser demonizados y en convertirse en el blanco de diatribas feroces. Lars Von Trier tiene destrozado el carné de identidad. O Haneke.

A mí ya me gustó Europa por lo mismo que dijo en su día José Luis Guarner: que esa película era “brillante, irritante y estimulante al mismo tiempo”. También me gustó Dancer in the Dark. También me gustó Rompiendo las olas. También me gustó Idioterne. También me gustó Dogville y también me gustó Manderlay. También me ha gustado la antepenúltima película que me he visto. El jefe de todo esto es una coña marinera que juega con el montaje, tiene encuadres fuera de campo, colores apagados como los de mi blog y un actor que comienza y acaba la película con una tizna de hollín en la frente. Lars Von Trier dice en off al comienzo de la película que El jefe de todo esto sólo es un divertimento destinado a ridiculizar la pseudo-cultura.

A ver de que lado termina por inclinarse la balanza.

Un sentimiento (y III)

Un sentimiento (y III)

El Real Z. ha terminado en el puesto número 6 y el año que viene jugaremos la Copa de la UEFA. El Real Z. va a perder al mejor defensa del campeonato. El Real Z. me sigue haciendo sufrir. Quiero que el Real Z. siga creciendo. Quiero que vuelva Cani. Quiero un defensa que intente hacerme olvidar al mejor defensa del campeonato. Quiero que siga Diegol. Quiero que el año que viene seamos más grandes. Voy a echar de menos a la Real Sociedad. Creo que este año hemos dado algo que hablar. Pero para el año que viene quiero más. Y mejor.

Llámame Desiderio

Llámame Desiderio

Cuando Dexter Gordon se pasaba por España le gustaba convertir en una jam session el Madrid la noche de áquella época. Tendría que resultar cuando menos chocante verse con un dos metros, negro, plena Gran Vía, con el forro del instrumento al hombro. Y encima hablando raro. Dexter Gordon le gustaba retirarse espiritualmente en la Europa del la Guerra Fría; de París se iba a Copenhagen y en medio hacía escalas. Y de vez en cuando se dejaba caer por estos feudos. Cuentan los que le trataron, que era muy fácil tratarse con él. De noche, con el instrumento fuera del forraje. Me enteré, no sé si lo he dicho ya alguna vez, de que Joshua Redman se montó una jam session en un bar aledaño al Auditorio el primer año que vino a tocar a Zaragoza. En el 99. Me parece que en lugares civilizados si hablamos de jazz, ésa es una práctica común. Lo de montarla ante el barman del hotel hasta que no empiece a rondar el alba.

Cuando Dexter Gordon se venía a España no hacía ningún caso a la gente si no le llamaban Desiderio Gordón. En Dinamarca le tenían que llamar Ben Gordensen. A Dexter Gordon la vida (y la noche) le gustaba demasiado para no tratarla como si fuera una jam session.

Esgrima y amores verdaderos

Esgrima y amores verdaderos

Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir.

Estas palabras las repiten varias veces en una película que tardé ver algún tiempo. Tengo diez razones apuntadas por ahí para demostrar que esa película es altamente maravillosa, recomendable, estupenda, prodigiosa. Uno de esos escasos milagros del cine que sobreviven al tiempo y a las categorías. De esas diez razones que nunca he publicado pero que tengo apuntadas por ahí, todas se resumen en dos o en tres.

Una, que sale Robin Wright con 19 ó 20 años cuando todavía no se llamaba Robin Wright Penn. Otra, el encargado de repetir varias veces a lo largo de la película la frase que he puesto al principio. Robin Wright (Penn) sigue recordándome a alguien. Y el personaje de Íñigo Montoya me sigue pareciendo uno de los personajes capitales del cine de aventuras de todos los tiempos. Y tiene que serlo alguien que en una historia que tiene esgrima, peleas, torturas, venganza, gigantes, monstruos, persecuciones, huidas, amor verdadero, milagros, suelta unas palabras tan memorables:

Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir.

Peter, Paul y Rachel

Peter, Paul y Rachel

Hojeando hace poco una de las numerosas revistas que hay actualmente de cine (Fotogramas me sigue pareciendo la Biblia, Cinemanía sólo la he leído un par de veces, Acción te la lees en un santiamén y Dirigido por me parece simplemente la mejor), una compañera de trabajo y sin embargo amiga ve una foto de Paul Newman y me espeta: Paul Newman es muy guapo. Lejos de despertarle del sueño, le señalo otra de Marlon Brando: mohín y un no. Desconozco las variables por las que os movéis vosotras para valorar, si tal o cual aspecto, pero os lanzo otra apuesta blue eyes: Peter O’Toole.

Si me dieran a elegir a mí, basándome en criterios puramente cinéfilos y cinematográficos y teniendo siempre en mente que Paul Newman y El golpe o Veredicto final, diría: esa figura recortada por el sol subido encima de un tren, a quien acabo de ver en una soberbia demostración de actor en Venus. Que recita Shakespeare un segundo y la imagen se congela. Me viene a la cabeza Richard Harris y Camelot. So british. Daniel Day Lewis, quien tan apenas se prodiga y que tiene estreno a la vista. O Jude Law, a quien Sean Penn tuvo que reivindicar “como uno de nuestros mejores actores” en los Oscar hace un par de años improvisando una respuesta a unas desdeñosas palabras de Chris Rock. ¿Jeremy Irons?

A mi compañera y sin embargo amiga también le gusta mucho Robert Redford. Mi compañera de trabajo y sin embargo amiga me recuerda vagamente a Rachel Weisz.

Alto

Alto

La cosa apunta. Sale Norah Jones. Sale Jude Law. Y también sale Rachel Weisz. Y. El director es Wong Kar-Wai. Para que luego no me digas, te aviso con tiempo.

Con una sola condición

Con una sola condición

Norman Granz no es un nombre más de los que aparecen siempre en la contraportada de los discos. Si en el jazz hubo algo parecido a la Metro Goldwyn Mayer sería Verve, la compañía que fundó Norman Granz por la que pasaron tantas estrellas como tenía el firmamento. También podría haber sido David O. Selznick.

Norman Granz se sacó de la chistera el Jazz at the Philarmonic para que todo el mundo supiera lo realmente cojonudo que podía ser el jazz. La ventaja que tuvieron todos los músicos de jazz es que a Norman Granz, como a un niño le gusta un caramelo, le gustara esta música.

En el Jazz at the Philarmonic tocaban músicos blancos y tocaban músicos negros. La única condición que les pedía era que supieran tocar jazz. Si había algo que no soportara este judío-ucraniano es que hubiera gente que todavía pensase que andaban en la era de las plantaciones.

La primera cosa que me grabé del Cifu, aquel verano de 1994, fue un Jazz at the Philarmonic del año 57. Coleman Hawkins y Roy Eldrigde y Lester Young y Stan Getz y Jay Jay Johnson, repetían incesantemente ese riff del Stuffy que me acabé de aprender de memoria.

De vez en cuando merece la pena perder un poco el tiempo explicando cómo se las gastaba la gente como Norman Granz.

Dame Judi Dench

Dame Judi Dench

A veces te enamoras (sin saberlo) viendo una película.

300

300

Más por pereza que por nada más, casi nunca me presento a estas cosas. De esas pocas veces  que me presento, siempre es para perder en quintuplicados y cartuchos de tinta negra. Hacía varios años, ahora que lo pienso, que no había mandado nada. Hace poco navegué, leí y mandé. Tengo un correo electrónico con el título de una película de Woody Allen en el que casi no recibo nada. El otro día me llegó uno en el que me decían que, de entre más de 300 microrrelatos, yo era uno de los seis únicos finalistas. No será gran cosa pero para mí ya es bastante. Aunque sea un premio gratis. Esa misma noche empecé a leerme un libro de Eduardo Mendoza.

So long, Eric

So long, Eric

Cuando Eric Dolphy le dijo a Charlie Mingus que se enfureciera lo que quisiera, pero que él se largaba y que no iba a tocar más con él, Mingus no sé si se enfureció mucho o se enfureció poco, pero lo que hizo fue decirle a Eric que hasta luego. Durante la última gira que Dolphy realizó a principios del 64 con el quinteto o sexteto de Charlie Mingus, todo lo que ambos se tenían que decir, contestar o reprochar, lo hicieron de la mejor manera. En cada concierto de esa última gira, cada una de esas noches, el grupo de Charlie Mingus tenía que tocar un tema que Mingus le compuso a Dolphy ex profeso y que era algo así como un lamento del jefe ante la marcha de su pupilo. Cuando lo tocaron en París lo tocaron durante 28 minutos. La broma.

En los dos meses posteriores, hasta junio del 64, Dolphy se quedó en Europa, hizo sus alucinantes últimas grabaciones, no se curó de una crisis diabética y se murió con un año más que yo.

Uno y dos

Uno y dos

¿Qué ocurrió entre tú y yo?

Los 40 de Harry

Los 40 de Harry

Creo que Harry Connick Jr. ha sobrevivido dignamente a la manía que tienen los americanos de buscar de manera cíclica al nuevo Frank Sinatra. Más que nada porque Harry Connick Jr. no ha llegado a las cotas a las que llegó Frank Sinatra. Es más, últimamente hasta está pasando un poco desapercibido. No sé si en algún momento Harry llegó a ser la star que todos esperaban. Y casi prefiero que haya sido así.

Harry Connick Jr. es un pianista bastante majo. En el 87 grabó un disco a su nombre en el que tocaba con Ron Carter cuando Harry apenas tenía 20 años. El último disco que ha grabado es un hermoso homenaje a la ciudad donde todo comenzó.  Hasta le perdonas aquello de Independence Day. Harry Connick Jr. tampoco ha desarrollado una carrera espectacular en el cine. Pudo haberlo hecho. Harry es un tío que va a su rollo y que rehúsa de estancarse en la figura del crooner de antaño. Igual en su tierra es más de lo que aquí parece, sobre todo teniendo en cuenta que a lo largo de la historia ha habido casos: aquí Tony Bennett era un nombre prácticamente desconocido, cuando en América casi le pisaba los talones al mítico Blue eyes. Tengo junticos el disco de Harry del 87 y uno de Tony de películas.

Me viene a la cabeza un dúo Hargrove-Bennett en un Vitoria de la pasada década de los 90.

Capricho americano

Capricho americano

A los Dallas Mavericks los han eliminado los Golden State Warriors en primera ronda de Playoffs. A los Dallas Mavericks, que jugaron el año pasado la final de la NBA, los manda un tío que tiene tanto dinero que ya no sabe lo que hacer con él. Comprarse un equipo de baloncesto, producir películas de cine. No sé si habréis caído pero su nombre sale en los créditos de Good night and good luck o Enron, los tipos que estafaron a América.

Mark Cuban se sienta a pie de pista en los partidos, anima como un poseso, se encara con los aficionados cuando Dallas juega fuera de casa y sabe insultar a los árbitros mejor que lo hace un hooligan. Bubble es de Steven Soderbergh, es la última película que me he visto y también la produce Mark Cuban. ¿Conexión Cuban-Soderbergh-Clooney? Bubble es una historia minimalista que me ha gustado de las que se puede permitir gente como Soderbergh. Un capricho más. Spike Lee hace algo parecido con los Knicks, berrear tanto como Cuban. Jack Nicholson en los partidos de los Lakers es más pacífico y sólo se pone como Mark Cuban cuando tiene a un fotógrafo encima. Fuera de la cancha.