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jácaras reales

Cine

Dulce Emma, querida Debra

Dulce Emma, querida Debra

Maldigo mil veces el doblaje después de oír la voz de Debra Winger en La fuerza del cariño. Hay que oírla para saber lo que estoy diciendo. Hay que desconfiar de los premios si en el año 1983 no le dieron el Óscar a la mejor actriz del año a Debra Winger por La fuerza del cariño. Que se lo dieron a Shirley McLaine y a Jack Nicholson, por otra parte geniales en La fuerza del cariño. Pero yo hoy estoy hablando de Debra Winger en La fuerza del cariño. No había oído hasta ahora la voz de Debra Winger por lo que maldigo otras mil más al doblaje, ese puñetero apósito de la comodidad de las masas. Oír la voz de Debra Winger en La fuerza del cariño es indescriptible. Ignoro si en las demás que ha hecho hablará así también, cosa que una vez más, y van tres mil, deberemos agradecer a esa maldita cosa llamada doblaje. En Portugal me parece que no doblan las películas.

 

Un hilo en la voz de Emma. La sensación es que llegaba de farra todas las mañanas al rodaje.

La música de La fuerza del cariño, de Michael Gore. Me gusta bastante y resume muy bien la época pre-JJOO del 84. La escuché por primera vez en el especial de los 75 años de la Paramount en 1987.

Pie contra planos

Pie contra planos

Llegué a ver el mismo trailer de la misma película española durante casi un año, en los cines Renoir, cada vez que ponían después una película. Un día, al cabo de casi ese año, la estrenaron sin que casi lo avisaran. Para cuando la estrenaron finalmente, yo ya me había hecho una idea en la cabeza de la película y hasta me había hecho apuntes para desarrollar ideas de lo que se veía en el trailer de la película, porque lo que veía en el trailer eran unas ideas bastante majas. La reseña de un crítico decía que era insólita y un cruce entre Rohmer y Woody Allen. No voy a decir cómo se llamaba la película, que por cierto me gustó. 

A otra película  española le pasó lo mismo. Le pusieron el trailer como un año durante el mismo período que la otra película. Ésa no me gustó tanto. No me gustó. El protagonista sale con rastas y el título está en inglés. 

Las dos se estrenaron casi a la par a finales del 99. Me gustaba comprobar la reacción de la gente a lo largo de ese año de trailer . Se reían con el trailer de la película que no me gustó y había un silencio de incomprensión con el humor de las imágenes del trailer que sí me gustó. En la película que me gustó, al operador de cámara se le ven los pies cuando, en lugar de usar el montaje y un plano-contra-plano, se cambia de sitio para coger la cara de una de las dos personas que están hablando. 

No me imagino aquí un Festival de Sundance. En la última, independiente y americana, que he visto, el director agradece a Sofia Coppola, Viggo Mortesen, Spike Jonze o Steve Buscemi.

Nada es lo que parece

Nada es lo que parece

A mi abuela, que en paz descanse, le dije un día si de pequeños la gente andaba así. De rápido, como salía que andaba la gente ya no en las películas, sino en las imágenes documentales de los años 20 y 30. En las películas igual era un truco. En las imágenes con gente de a pie de calle, cómo era posible trucaje alguno. Ergo era así como en mi mentalidad de infante me hacía pensar la cosa. Ya aunque sólo fuera en eso, sabía distinguir entre realidad y ficción. De la respuesta concreta de mi abuela sólo recuerdo una sonrisa más que condescendiente.

 

Laurel y Hardy impusieron otra cadencia al cine cómico vertiginoso de Mack Sennet, de Charlot desde los cortos mudos. Sobrevivieron como pocos al paso al sonoro y luego vino la patochada del doblaje español. En América son listos y lo que hicieron fue que ellos mismos se doblaran al español para el mercado hispanohablante. Como aquí somos tan listos también, cuando el doblaje dejaron de hacerlo los americanos, los doblamos con la misma voz de inglés guiri que chapurrea el español. No sé si seremos el único sitio del mundo donde se les conoce por el Gordo y por el Flaco.

 

Dennis Quaid me puso sobre la pista cuando le leí en una entrevista en el Fotogramas (febrero del 91): parece que tiene aspecto de subnormal, pero era un auténtico hijo de perra. Mientras Oliver Hardy jugaba al golf, Stan Laurel dirigía e ideaba los gags. Cosas veredes. En la última que he visto, Laurel y Hardy en el Oeste, reza: A Stan Laurel Production. Las apariencias siempre engañan. Stan, el flaco, digo.

 

Me encanta cuando Ollie mira a la cámara después de que Stan Laurel mete la pata.

 

Mi abuela de joven supo en Zaragoza de Buñuel, al que veía de lejos y de cerca. “Era muy raro, Miguelico.”

Cine de papel

Cine de papel

Cuánto cine. Me lo dijo el librero cuando lo compré. Yo no supe qué responder, entre otras cosas porque aquel hombre no decía más que la verdad. Me gustó que fuera una edición gastada, con las hojas casi raídas, porque aquello era una librería de viejo, que todavía existe, pero que hace tiempo que no visito. El cine según Hitchcock existe en audio, porque las conversaciones entre Hitchcock y Truffaut se grabaron en cinta. Son más horas de las que tardas en leerte el libro. Truffaut hablaba un inglés casi como el que hablaría yo, como el de Encuentros en la Tercera Fase. Supongo que habrá alguna manera de que no haya lost in translation. Dicen los que saben que este libro hay que leerlo obligatoriamente antes de que vas a hacer una película. Miguel Ángel Lamata, que es de Zaragoza y además hace películas y además las escribe, nos nombró El cine según Hitchcock en el cursillo de guión de cine y televisión de hace dos años.

 

Cinèma (Memos) es el título en francés del libro autobiográfico que me leí en francés de David O. Selznick, usado, también de segunda mano y que me cogí del mismo lugar que el El cine según Hitchcock. Es un libro de correspondencias. De cartas que manda a todo el mundo. Todo el mundo era todo el mundo que tenía que ver en aquellos años con el cine. El libro es algo así como el de Groucho y sus cartas, que llegó a cartearse con T.S Elliot. David O. le admite a no sé quién que fue un tirano y que fue tras el dinero, pero que produjo algunas de las consideradas entre las más bellas obras de arte del siglo. Se inventó a Vivien Leigh, Jennifer Jones, y a Ingrid Bergman, que se la trajo de Suecia. Y de paso se trajo a Hitchcock de la Gran Bretaña. En los dos libros converge la historia mítica de Rebeca.

Tirez sur le pianiste

Tirez sur le pianiste

Lo único que se oía en el cine cuando todavía no se hablaba eran las reacciones de la gente y el sonido de un piano. Los más sofisticados ponían violines y más historias, pero lo normal era un piano. En El narrador de películas, de Gert Hofmann, se habla de la figura que, a la par que se veía la película, iba contando a la gente lo que pasaba en la película. Se supone que en las películas que no llevaban letreros, o aun así, en los que llevaban letreros, pero pocos. Lo primero que hizo Hitchcock en el cine fue escribir lo que se leía en los letreros de las películas (me acaba de venir un dèja vu)*

Cuando veo una película muda, le quito el sonido si viene con música. Para oírlas igual que en los cines donde no había piano, que en realidad era como se veían. Lo que hizo el Giorgio Moroder con Metrópolis fue pasarse. Juana de Arco de Dreyer la vi en la filmoteca sin sonidos. No se oía un alma porque nadie dijo ni mu. Chaplin dijo que nunca haría una película que no fuera muda. Para algunas películas mudas Chaplin se compuso él mismo la música. En Luces de la ciudad puso La violetera antes de que aquí oyéramos pedir comprarle ese ramito a Sara Montiel. Disgresión, puro estilo guardián de Salinger: El emigrante de Chaplin es una obra maestra. Cuando llegan y ven la estatua de la libertad (foto)

En alguna de las películas actuales no estaría de más que hubiera algún narrador de películas.

* Será que hace años, cuando todos éramos más jóvenes, dejé ya algo escrito sobre el genio gordinflón.

Una de romanos

Una de romanos

Moretti. Un día me tengo que ver La misa ha terminado. A ver si lo consigo como sea. Moretti. Simplificando, es el Woody Allen italiano. No. Moretti no imita al genio. Es más italiano que Romulo, que Remo y que la loba. Moretti me gusta porque me recuerda a Woody Allen, pero también me gusta porque me recuerda a Nanni Moretti. Supongo que Moretti ama a Woody Allen. Lo nombra en Aprile, la última película que he visto suya. Moretti en vespa. Moretti es un hijo de puta que hace muy buenas películas. Ecce bombo la hizo en 1978. Era su quinta película y hablaba ya de sus neuras de izquierdas. La habitación del hijo me pareció sólo  buena.

La historia del pastelero trotskista, aislado, calumniado...Caro diario es una obra maestra. Moretti en vespa. Este tío me sube la moral. Hay una frase en Aprile. En Aprile se queja de la victoria de Berlusconi en las elecciones. "Es absurdo intentar no equivocarse. Os equivocaréis igual. Lo importante es darse cuenta’’. O “La noche del 28 de marzo de 1994, cuando ganó la derecha, por primera vez en mi vida me hice un canuto”. La canción que se pone en repeat Moretti cuando se le muere el hijo en La habitación del hijo, By this river de Brian Eno. La recomiendo.

Los primeros pasos

Los primeros pasos

Cuando los hermanos Lumière nos inventaron el cine, lo que se les ocurrió no se nos hubiera ocurrido a todos. Qué mejor para mostrar el movimiento que mostrar eso, el movimiento. Y para qué irse más lejos, y rodar a los propios obreros saliendo de su fábrica. Te toca muy adentro cuando ves ahora a aquellas gentes, convertidas de repente en los primeros actores que hubo en la historia. La llegada del tren a la estación de la Ciotat no es la primera película de la historia, pero sí es la primera obra maestra.

El regador regado es la primera película cómica de la historia y muchísimo mejor y con mejor argumento que muchas de las comedias que hay estrenadas hoy actualmente. En esos apenas 6 minutos que he visto Louis  y su gran hermano ya inventaron de paso la moviola, ese primer gran efecto especial. Me ha gustado cómo un fotógrafo saludaba con un gesto de colega a los dos, que estaban rodando detrás de la cámara, sin que en realidad aquel colega supiera lo que estaba pasando allí en ese preciso instante. 

111 me parece una cifra más redonda y menos manida que la que hubo hace 11 años. Un día me enteré de que Louis Lumière cumplía los años el mismo día que yo.

A propósito de Vigo

A propósito de Vigo

Tendría poco cine visto la primera vez que vi La piel dura de Truffaut. Me quedé con dos escenas. Al ver la película de nuevo, he confirmado que en su día ya vi La piel dura de Truffaut, justamente porque he visto de nuevo las dos escenas que se me quedaron grabadas aquella noche de algún viernes o sábado. Y no era de madrugada. Porque yo no podía ver películas a esas horas de la madrugada. Antes ponían estas cosas en horario de prime time cuando todavía no hablábamos de prime time. Entre otras cosas, porque en aquellos años no hacía falta el prime time. En la primera escena unos críos desde la calle le veían los pechos a una joven que se vestía cerca de la ventana. En la otra escena, un recién nacido se caía desde varios pisos y no le pasaba nada. Por esos años siempre salía una noticia en la prensa que decía que algún bebé se había caído desde un piso y no le había pasado nada. Luego te quedabas pensando. La escena de los pechos de la mujer la confundía con alguna que pudiera salir también en Los cuatrocientos golpes. Porque de pequeño tuve suerte y también vi Los cuatrocientos golpes.

Jean Vigo hizo Zero de conduite con menos medios que entusiasmo. En Zero de conduite hay un colegio. En el colegio hay un director enano que termina sus frases con un “n’est-ce pas?” En la escuela hay niños que se pasan las normas por el forro. También es un internado. La escena con la que me quedo de Zero de conduite es una en la que hay una especie de rebelión por la noche y se ponen a luchar con las almohadas. En un momento dado hay una repentina cámara lenta y algún crío está semi-desnudo. También hay una cámara lenta en un momento dado en À propos de Nice, un documental de 23 minutos que fue la primera cosa que hizo Jean Vigo. En esta cámara lenta, a unas chicas que están bailando en una especie de carruaje como los del Carnaval, se les ven las bragas. Vigo nació fuera de su tiempo y hasta los años finales 50 no apareció la Nouvelle Vague. Truffaut nació en Vigo.

Niños robados

Niños robados

La vendedora de rosas es de esas películas que te dejan mal cuerpo. La vendedora de rosas es una película colombiana que no se verá nunca aquí porque es una película colombiana. Porque aquí colombiano solamente se ven las telenovelas. Dudo mucho de si se estrenó o no. La vendedora de rosas es del año 98, pero importa poco, porque parece hecha ayer mismo. La vendedora de rosas no tiene tiempo ni edad. Duele verla. Duele ver a niños que no son niños, a niños que se colocan con una sustancia que no quiero saber. No hay momentos de relajo si no es cuando la niña Mónica ve a su madre muerta cuando alucina por las drogas. Niños que no viven, o niños que viven de noche.

 

Aquí no hay diálogos imposibles, como en Princesas o en Barrio. Lo siento. Aquí yo veo verdad. Dudas si es realidad o es ficción, si documental o una película de terror. De la pesadilla sales cuando ves al final que salen los títulos de crédito.

 

Más nos valdría enterarnos a todos de que en Colombia hay otras muchas más cosas que culebrones y de que hay extraordinarios directores como este Víctor Gaviria.  

Una de las cosas que más me han estremecido últimamente.

Rara avis

Rara avis

Los cines Renoir tienen una ventaja sobre el resto y es que son los mejores cines de España. De aquí también, siempre y cuando se cumpla la premisa que se cumple en las demás ciudades donde hay cines Renoir, y es la versión original subtitulada. En Zaragoza hace ya tiempo que no se cumple la norma, lo único ya es que, de vez en cuando, viene una película china a la que le subtitulan el mandarín. Los cines Renoir tienen otra ventaja sobre el resto de cines de Zaragoza, y es que están cerca de casa.

He llegado a estar viendo Jerusalem, de Bille August, durante tres horas con no más de cinco personas en la sala. Bombón el perro la vi junto a otra persona nada más. Mi sueño es ser el único viendo, pero eso es lo más cerca que he estado. Los cines Renoir es lo más parecido que hay aquí a una filmoteca. La filmoteca de Zaragoza es un quiero y no puedo, comenzando ya por las instalaciones. Luego están las copias, que a veces son las que son porque no hay más cera que la que arde. Demasiado se debe de tirar de los pelos el pobre Leandro Martínez, el responsable de la cosa. Creo que los Renoir han cumplido 10 años aquí o le falta muy poco. Además de Jerusalem, he visto en ellos subtituladas Salvar al soldado Ryan, Happiness, Vor, Medianoche en el jardín del bien y del mal, Sunday, La caja china, Alice y Martin, Mi nombre es Joe, La vida soñada de los ángeles, Entre gigantes, Desmontando a Harry, Shakespeare in love, Poodle Springs, High art, bastantes francesas, como Hoy empieza todo, orientales como Quitting, La bicicleta de Pekín, Eyes wide shut y a Nicole Kidman rematando la película con ese “fuck”, Slam, una argelina en la que me dormí (El silencio), Intimacy, Mulholland drive, Monster’s ball, Iris, Lejos de Techiné, Cosas que diría con sólo mirarla, Según Mathieu, Millenium mambo, Battle royale, no sé si aún La boda del monzón, Bloody sunday, Sweet sixteen de Loach. Hasta Shrek 2.

Aún me acuerdo de pequeño de los cines de reestreno. 

Íntimo y personal

Íntimo y personal

Me gustaría que si gana una película el premio a la mejor película de la noche dorada de los Óscar fuera ésta y no otra. Que no lo ganará porque lo ganará la otra. Porque tiene que ser así. En Good night and good luck pasa primero que es blanco y negro. Pasa luego que sale Dianne Reeves cantando, que es una mujer que es una maravilla cantando y encima cantando jazz. Grammy al mejor álbum del año de jazz vocal, por las canciones que canta en la película, pero eso es lo de menos, porque lo de los premios es un cuento muchas veces. Y más en los Óscar, que nunca se lo dieron a Hitchcock, Cary Grant o los Hermanos Marx.

En Good night and good luck hay sabor amargo, hay desazón, hay esperanza para eso tan bonito que es el periodismo en libertad, hay jazz, hay buenos actores, hay un Robert Downey Jr. recuperado, hay un David Strathairn admirable. Todo esto lo ha parido George Clooney, al que hay que pedirle, porque detrás de esa cara bonita hay un cerebro con seso, que haga más, que haga más cosas como ésta, o como su anterior y extraña película Confesiones de una mente peligrosa. Que se forre haciendo de él mismo en otras, pero que se lo gaste luego en cosas tan bonitas como ésta. Que parece que sabes.

Y si las mujeres le oyeran algún día la voz que tiene, todavía les gustaría más. Pero para eso hacen falta cines en versión original.

Sabotaje

Sabotaje

Hace unos días puse un enlace en los enlaces a la página oficial de Dogma. http://www.dogme95.dk , el movimiento colectivo cinematográfico más importante de los últimos 20 años, por lo menos. Es un invento danés. Al principio de las películas Dogma siempre sale el Manifesto Dogma 95, un diploma firmado por Lars Von Trier, Thomas Wintenberg, Soren Kragh-Jacobsen y Kristian Levring, que certifica que el director de la película acepta el voto de castidad, una decena de normas a las que debe sujetarse aquél a la hora de realizar la película. Con bastantes de esas normas estoy de acuerdo.

 

Juran esto:

1. El rodaje debe realizarse en exteriores. Accesorios y decorados no pueden ser introducidos (si un accesorio en concreto es necesario para la historia, será preciso elegir uno de los exteriores en los que se encuentre este accesorio).

2. El sonido no debe ser producido separado de las imágenes y viceversa. (No se puede utilizar música, salvo si está presente en la escena en la que se rueda).

3. La cámara debe sostenerse en la mano. Cualquier movimiento -o inmovilidad- conseguido con la mano están autorizados.

4. La película tiene que ser en color. La iluminación especial no es aceptada. (Si hay poca luz, la escena debe ser cortada, o bien se puede montar sólo una luz sobre la cámara).

5. Los trucajes y filtros están prohibidos.

6. La película no debe contener ninguna acción superficial. (Muertos, armas, etc., en ningún caso).

7. Los cambios temporales y geográficos están prohibidos. (Es decir, que la película sucede aquí y ahora).

8. Las películas de género no son válidas.

9. El formato de la película debe ser en 35 mm.

10. El director no debe aparecer en los créditos.

También hacen películas Dogma fuera de Dinamarca, pero éstas ya son otra cosa. Van como 30 en total. La última que he visto es Un hombre de verdad, que me parece por el momento su mejor película, y en mi opinión una película de ciencia ficción. La mayoría de sus películas suelen tener mucha mala baba. 

Si algún día hago una película, me gustaría que fuera así.

Rompen, rasgan

Rompen, rasgan Gloria Swanson, que la acabo de ver en La Reina Kelly. O Gene Tierney en El diablo dijo no, y en Laura, por supuesto. Intentaré dejar de lado al animal más bello del mundo, porque ésta es un caso aparte. Otra forma de belleza es Sarah Miles en El sirviente y La hija de Ryan. O la de Mónica Vitti con Antonioni. Audrey Hepburn siempre, pero nunca como en My Fair Lady. Natalie Wood, for sentimental reasons. Maureen O’Hara en Inisfree con John Ford. De nuevo Jeanne Moreau, de nuevo Claudia Cardinale, y para italianas, más que ninguna la Mangano y la Magnani. Liv Ullmann y las demás rubias de Bergman. Shelley Winters, que se ha muerto hace poco. Juliette Binoche. Charlotte Rampling. Una actriz Dogma que se llama Paprika Steen. No sé por qué me viene ahora  a la memoria Paulette Godard. La portuguesa protagonista de El valle de Abraham, Leonor Silveira.Y qué demonios, Ava Lavinia en Forajidos y ese mechón de su pelo negro.

Dos Europas

Dos Europas

Encuentro bastantes puntos en común entre dos directores. Jean Eustache, un francés que murió pronto cuando aún hacía películas, y un alemán que todavía hace películas, Michael Haneke,  la última Caché. De Haneke he visto más películas, pero me faltan las primeras suyas que hizo en Alemania, porque luego casi todo el cine lo ha hecho en Francia. De Eustache sólo he visto Mes petites amoureuses, y la próxima que quiero ver de él es La mama y la puta. Argumentalmente es donde Haneke y Eustache no se parecen en nada, pero los dos hacen una cosa que es donde se parecen. Usan bastante el plano secuencia o la cámara fija, lo cual les obliga a los actores a esforzarse más que cuando hay planos-contra planos. Sobre todo Haneke lo que hace es como dejar indefenso al actor dentro de la pantalla. Hay como un distanciamiento entre él y el director. Es casi casi como si no hubiera película. Como si lo que pasara en la película fuera lo más cercano que existe a la realidad.

Eso se ve muy bien en Caché. Caché es otra de esas películas de Haneke con las que ha inventado una especie de nuevo género, un terror invisible y sugerido, nada evidente, sino más aterrador si cabe. Chicho hacía algo parecido en algunas de sus historias para no dormir. La que más cabe dentro de esta definición para mí es Funny games. Ahí el terror es un poco más evidente, mientras que en Video de Benny es más sugerido. En El castillo es angustioso.

A Eustache le van más otras historias. En Mes petites amoureuses cuenta la iniciación sentimental de un pre-adolescente francés amante de las películas clásicas de reestreno en los años 70, lo cual lleva a pensar en que es otro de esos ejercicios autobiográfico-sentimentales. Otro punto en común es que ninguno de los dos directores le dé una importancia excesiva a la banda sonora musical, que no a la banda sonora per se. Muchas veces tienes que guiarte por los sonidos, por las reacciones de los actores. Tienes que sacar conclusiones sobre la marcha conforme vas siguiendo la historia.  

Otro de los puntos que creo que los une es que les da más bien lo mismo lo que digan de ellos.

Cines breves

Cines breves

El imperio de los lobos   JJr

Tiene un buen arranque. Luego no. El imperio de los lobos quiere ser más de lo que puede ser. Mucha confusión, demasiados giros, poca sustancia. Decepciona ante las expectativas.

En tus manos   JJr JJr

 

El efecto Dogma es perfecto para contar historias como la de En tus manos: un poquito de grandilocuencia (la mártir de la prisión con poderes curativos), pasiones imposibles en las relaciones personales (la mártir y el buen samaritano), dramas interiores “shakesperianos” (la reverenda “madre”) y la pasión narrativa en todos los planos de la película. El guión, muy cuidado. Buena historia de mujeres. Y del hombre.

 

Match point   Jr Jr JJr Jr

La ópera por el jazz, Londres por Manhattan, pero el mejor Woody Allen que vuelve en forma de drama. Un clásico moderno que conseguirá ganar puntos cada vez que se visione. Un Allen a ratos sombrío, como pocas veces, que viene a demostrar que, más allá de sus propias afirmaciones, es un director altamente dotado para el drama.

Wizard

Wizard

Over the rainbow en blanco y negro. Hay un homenaje bastante cáustico a las zapatillas rojas de Dorothy en el Corazón salvaje de Lynch. Me gusta la forma de actuar de los actores que hacen de los compañeros de Dorothy por las baldosas amarillas cuando Dorothy se despierta del sueño. En concreto la forma en que miran los tres a Dorothy cuando ésta cuenta lo que ha vivido. Parece que no, pero Tim Burton también bebe de Oz en su fábrica de Chocolate. Creo que ése es un homenaje hecho a sabiendas. La bruja mala es bastante buena. Y el centenar de enanitos. Eran de una compañía de circo liliputiense. Judy Garland fue de las mejores voces del siglo XX. La canción que más me gusta de Oz es la de las baldosas amarillas. Y Si por lo menos tuviera un cerebro. El compositor era Harold Arlen, el que hizo también Stormy weather.

Oz es un extraordinario musical. Me gusta que luego de Oz la realidad se fotografíe de nuevo en B/N. Me da pena cuando se quema el espantapájaros. Victor Fleming figura como director aunque no la acabó él. El Over the rainbow lo hizo King Vidor. Tampoco terminó ni filmó algunas de las escenas más importantes de Lo que el viento se llevó. Vivien Leigh le iba a Cukor a ensayar a escondidas, después de que echaran a Cukor. 1939. Pero se mantienen. Es noche de reyes y hoy toca Oz. Puñetero el mago. Ése sí que sabía el secreto.

Ficciones (IX)

Ficciones (IX) La Fontana de Trevi. Las transparencias en los coches de Hitchcock. Anita Ekberg. El código Hays. Louise Brooks. La compañía del Mercury Theatre. Campanadas a medianoche. Louis B. Mayer. Ars Gratia Artis. Alberto Sordi. La etapa mexicana de Buñuel. Romy Schneider a partir de El proceso. Un tranvía llamado deseo. Por qué actuaba Jennifer Jones. Paisá. Bola de fuego. El bola. Howard Koch y Julius Epstein. La fanfarria de la 20th. Zazie dans le metro. Marcel Carné. El Actor’s Studio. Richard Burton y Elizabeth Taylor. Los best boy. Los pianistas cuando el cine era mudo.

2005, al fin y al cabo

2005, al fin y al cabo

Lo mejor:   

 

  • Million Dollar Baby
  • Entre copas
  • American Splendor
  • Paul Giamatti
  • Imelda Staunton en Vera Drake
  • La novia cadáver

 

Sorpresa:

  • Hermanos
  • Tapas
  • Kitchen Stories
  • Batman begins
  • Lila dice
  • Cinderella man
  • Inside deep throat
  • Una historia de violencia
  • Tú, yo y todos los demás

 Decepción:

  • El aviador
  • Life Aquatic
  • Código 46
  • Flores rotas

 

Lo peor:

 

  • Sr. y Sra. Smith
  • Guardianes de la noche
  • Elizabethtown
  • Last days

Cine mudo

Cine mudo

Me veo los cortos que compiten de cine del Festival de Jóvenes Realizadores de Zaragoza. El Festival de las buenas intenciones. Hay uno vasco, Éramos pocos, al que no le cojo la gracia. Enrique a mi lado me dice que es muy bueno, y yo le digo que no le veo la gracia, y le pido que me lo explique. El último día le dan a Garci el premio a toda una carrera y hace una gracia cuando se lo dan acerca de los premios y enfermedades, que ya la hicieron en el pasado primero Jack Benny y luego Woody Allen, éste en los Príncipe de Asturias de 2002. Garci es un enfermo incurable de cine hasta para eso.

 

Luego me entero de que le dan a Éramos pocos el premio al mejor corto, de que a finales de año se acaba el programa del Garci. A partir de ahora veremos las películas sin comentarios.

Cines breves

Cines breves

Two for the money   Jr  Jr

No rompe los cánones esta película. Otro prisma de la visión desoladora de la América actual, tratada por enésima vez. Previsible moraleja. El duo Pacino-McConaughey tampoco termina de tener todo el brío. Algo reiterativa.

El sabor de la sandía   Jr  JJr  Jr

Anárquica e intensa historia que conjuga erotismo y comedia. Las situaciones enganchan lo suficiente para olvidar ciertas licencias existentes, lo cual hace que la atención sea puramente sensorial.

Elizabethtown   Jr

Bobalicona, irritante y fallida película de un buen director. La estética de videoclip no desaparece en ningún momento. El ilusionante comienzo muere cuando quiere darse el pretendido giro romántico a la historia. Película más que artificial con dos actores al borde de la idiotez.