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jácaras reales

La chica del calendario

La chica del calendario

Es más que posible que Atom Egoyan todavía no tenga ninguna obra maestra. Puede que tampoco sea de esa gente que termine nunca haciendo aunque sólo sea una obra maestra. Este buen hombre es un armenio que hace buen cine en Canadá, ese cine del que no sabríamos nada si no nos llegaran películas de Denys Arcand o de Jean Marc Valleé. El otro día, viendo Calendar te daba tiempo a pensar en éstas y en otras cosas, porque Atom Egoyan tiene la habilidad de que estás viendo su cine contemplativo que te obliga y deja tiempo para darle vueltas al coco. Cosa que hacen él, Haneke y dos más. A Calendar le pillas el tono y la historia por tu cuenta, porque si no te curras la película, seguro que sales jurando en hebreo, judeo-cristiano o armenio. Calendar es una película de tapadillo, incluso en su filmografía.  

El liquidador es otra magnífica película. Y Exótica. Pero ninguna es ninguna obra maestra y aún me quedan de ver suyas. Me gusta Egoyan porque es un creador de los que van a su bola, aquéllos que casi no les importa siquiera lo que diga la gente que va a ver sus películas. Las películas suyas en Zaragoza van todas de cabeza a los Renoir. Los cines Renoir son los cines de Zaragoza a los que van las películas que son como las que hace Atom Egoyan. No me he visto todas las películas de Atom Egoyan. Me he visto El liquidador, me he visto Exótica, me he visto El viaje de Felicia, Where the truth lies y me he visto Calendar.

Hay una actriz que sale en Calendar y en todas sus películas. En realidad todo esto viene a cuento de que me acabo de enamorar. Y encima la tía es buena actriz. Lo malo de todo es que está casada con el director.

Monk's dream

Monk's dream

Los últimos diez años de vida de Thelonious Monk también darían para una película cojonuda. Lo único que hizo Thelonious Monk durante los últimos diez años de su vida lo hizo en casa y en familia. Su hijo TS toca hoy la batería y seguro que agradece bastante que su padre se estuviera en casa tanto tiempo. Crepúsculo con Nellie se lo dedicó a su mujer Nellie. Cuando no estaba en casa, Thelonious Monk o no se sabía dónde demonios estaba o estaba en casa de la baronesa Pannonica. De la baronesa Pannonica tampoco se ha hecho ninguna película, y daría para hacerla porque según reza la leyenda la señora baronesa no se conformaba sólo con acoger a los músicos de jazz en su seno. Horace Silver le dedicó un sueño. Parker se murió en su casa. Después de que Parker se muriera en su casa, Pannonica se fue a olvidar a un hotel llamado Bolivar y Thelonious entonces compuso Ba-Lue Bolivar Ba-Lues-Are.

 

Thelonious Monk desapareció del mundo tras diez años, tres meses y un día de haber desaparecido del mundo. No sé por qué miro a Pannonica y comprendo a todos los jazz musicians que pasaron por la casa de la señora baronesa.

El hermano de Rusty James

El hermano de Rusty James

Recibo un comentario inmerecido que me pone sobre la pista de la mujer que escribió Rebeldes y La ley de la calle. Me leo La ley de la calle y recuerdo la (a ratos) fotografía en blanco y negro de la película de Coppola. Rusty James es un adolescente problemático que idolatra a su hermano, el chico de la moto. En la película de Coppola, Rusty James es Matt Dillon y el chico de la moto, Mickey Rourke. Barbaridad: Mickey Rourke hace El papel de los 80. Mickey Rourke en el libro y en la película de Coppola es daltónico, dato con el que juega Coppola en una escalofriante escena de muchos grises y muy pocos colores. La ley de la calle de Coppola me gusta un poco más que Rebeldes de Coppola.

 

La ley de la calle se lee en muy poco tiempo y me recuerda en algo al Guardián de Salinger. Coppola hizo Rebeldes y La ley de la calle después del fracaso de Corazonada. Barbaridad: si me olvido de El padrino II, casi que La ley de la calle es la película que mejor hizo Francis Ford Coppola.

Me queda por leer Rebeldes. La mujer que escribió Rebeldes y La ley de la calle se llama Susan Hinton. Lo que pasa con los títulos es que son mejores los ingleses. Con esto saldo un par de deudas.

Chaston de Watts

Chaston de Watts

Si Olvido hubiera estado esa noche a mi lado en el Jazz Zaragoza del año 99, además de que se me hubiera olvidado el medio resfriado que empezaba a venirse encima, ella hubiera estado muy cerca de la forma en que tan acertadamente define el jazz en su blog de terciopelo. En el año 99 tocó en Zaragoza el cuarteto de Branford Marsalis. La noche de antes había tocado Joshua Redman, y dicen que después se montó una jam session en uno de los bares aledaños. En las críticas de la semana la prensa decía que el renovador era Redman y Branford el clasicista. Cuándo coincidiré yo con ellos algún día. El año 99 fue un buen año porque también tocaron Diana Krall y Herbie Hancock. En el cuarteto de Branford Marsalis tocaban todos un montón. El que más parecía que tocaba por momentos era el tío que se sentaba detrás de la batería. El tío que se sentaba detrás de la batería se llama Jeff Tain Watts. Jeff Tain Watts se ríe muy bien en Mo’ better blues. En Mo’ better blues, Tain Watts es el batería del grupo que lidera Denzel Washington.

Si Olvido hubiera estado aquella noche a mi lado, además de que me hubiera sanado ipso facto ese medio resfriado, ella hubiera estado muy cerca de la definición que tan acertada como siempre hace de la palabra jazz en su blog de terciopelo. Jeff Tain Watts, el tío que se puso detrás de la batería, ese pedazo de bestia, hizo que aquella noche a mí se me saltasen las lágrimas de la emoción. Aunque siempre digo que quizá fuera porque también andaba medio resfriado.

La mujer de Alfonso Sánchez

La mujer de Alfonso Sánchez

Tengo la buena costumbre de verme todas las películas hasta el final, incluidas las que son muy malas. Esto es algo que decía Alfonso Sánchez que había que hacer. Alfonso Sánchez era un crítico de cine que salía por televisión y al que yo veía como si delante de mí tuviera un reclinatorio. No tanto por lo que me enteraba sino por cómo lo contaba. Alfonso Sánchez estaba perdidamente enamorado de Anouk Aimée. Anouk Aimée hizo con Trintignant Un hombre y una mujer. Un hombre y una mujer es una película que, confieso, me gustó sobremanera. Me acuerdo que de pequeño me solía enamorar de la protagonista de las películas, no tanto porque entendiera de amores sino por lo que esas mujeres me transmitían a través de la pantalla. Recuerdo, y no sé muy bien por qué, que algo me transmitió en ese sentido la película de Pinocho. Últimamente me he visto varias películas de animación actuales. El truco no se lo pillo yo a muchas, pero las veo, y hasta el final. El final de la segunda parte de Toy Story es casi lo mejor de la película. Tampoco les veo el truco a la mayoría de las películas animadas japonesas, y a veces me pregunto, por lo que oigo de lo que dice la gente del anime, si no soy yo la excepción. Pero al menos no me rindo y también cumplo con la prerrogativa.

 

Hasta me gusta tararear como un descosido la canción de la película de Anouk Aimée.

Big love

Big love

En el diccionario de jazz que tengo del año ochenta y pico no destacan por ninguna parte a Charlie Mariano. La enciclopedia ilustrada del jazz, que en realidad es un único tomo, además de ser bastante maja, ensalza a Ornette Coleman a la altura de los grandes. La mayoría de las veces no conocemos físicamente a los que tocan y te viene bien saber por las fotos cómo son todos éstos de cara. Mariano aparece en el índice de la M pero como solista de Kenton o como colaborador de Mingus. Y brillante. No le dedica una biografía. Mariano se vino a Europa e hizo bien. Mariano empezó como muchos boppers pero sin imitar al que imitaban todos. Sobre todo si tocaban el saxo alto. El otro era Lee Konitz. Mariano se casó con Toshiko Akiyoshi, una japonesa que tocaba el piano igual que Makoto Ozone. Sadao Watanabe también toca el saxo alto y lleva más años en esto que el mismo Matusalén. Toshiko Akiyoshi también se casó con Lew Tabackin, pero Lew Tabackin no tocaba el saxo alto y tampoco cometió poligamia porque Toshiko ya no estaba casada con Mariano. A veces la tía tocaba con kimono. Lo hacía bastante bien y tenía bastante encanto.

Ficciones (X)

Ficciones (X)

Los 13 años de Natalie Portman en Beautiful girls. Timothy Hutton enamorado de Natalie Portman en Beautiful girls. El reparto de Beautiful girls. Qué fue de Richard Lester. Qué noche la de aquel día. Forrest Whitaker, Bird lives. William Wyler en Inglaterra. Michael Powell y Emeric Pressburger. El fantasma y la señora Muir. El padre de Audrey Hepburn en My Fair Lady. Alec Guinness antes de Star Wars. Los ojos de Peter Sellers. Los ojos de Henry Fonda. Los labios del cine mudo. Los tacos de Carole Lombard. James Dean y su Little Bastard. Las barbas de las películas de Charlot. Gene Tierney, aka Laura. Aka La señora Muir.

El año que se termina mañana

El año que se termina mañana

El año que se termina mañana se me ha pasado muy deprisa. El año que se termina mañana me ha gustado menos cuando he visto películas que el año que se acabó hace un año. El año que se termina mañana casi ganamos una copa más. El año que se acaba mañana le metimos seis goles al Madrid. El año que se termina mañana he leído menos de lo que tendría. El año que se termina mañana me acabé de ver todas las películas de Truffaut. El año que se termina mañana fichamos a Aimar. El año que se termina mañana me ha regalado inspiración. El año que se termina mañana escuché durante un tiempo las mismas canciones y bastantes veces. El año que se termina mañana se acabará con el título de una canción de Erroll Garner. El año que se termina mañana no da más de si. El año que se termina mañana se acabará a las doce de la noche.

Palabra de honor

Palabra de honor

Hubo un corto en el Festival de Jóvenes Realizadores a principios de este frío sol de invierno que adaptaba La noche boca arriba de Cortázar. Yo tenía ventaja porque por la mitad del corto me di cuenta de que había leído el relato. Lo que pasa es que el corto no sabía o no podía transmitir el espíritu de texto. Y casi nadie se enteró de qué iba el asunto. Así lo vi en las votaciones del premio del público que pusieron en el hall del salón de actos de la CAI. El corto estaba entre los últimos, cuando doy fe de que hubo bastantes trabajos peores que él. También puede darla Henry, con quien estuve en las tres jornadas del certamen de cine. Difícil adaptarlo, el Cortázar. Campanella le hace a Cortázar el homenaje más bonito que se le pueda hacer a Cortázar, sin nombrarle y utilizando el lenguaje del cine. Es en el principio de El mismo amor, la misma lluvia. A  las imágenes me remito. Sabio el JJ. Aristaráin le hace el homenaje a Cortázar en el título de Lugares comunes. Hace unos días vi en las imágenes de los 50 años de la televisión pública que entrevistaron a Cortázar con barba y en B/N. Hay otra película, en la que sale Silke, donde el protagonista nada antagonista de Cortázar sale con barba y todo. Menos sutil, pero vale. Y sí, también sugiere el Blow up.

Ayer leí una cosa que dijo Borges: “Nadie puede contar el argumento de un texto de Cortázar; cada texto consta de determinadas palabras en un determinado orden. Si tratamos de resumirlo verificamos que algo precioso se ha perdido”.

No se toca

No se toca

Las cosas ocurren tan sencillo como que te viene a la cabeza Lover man porque miras la foto de Billie Holiday que ves todos los días porque la tienes justo enfrente de ti, justo al lado de Stan Laurel y Oliver Hardy. Porque tengo otra foto de Miles y se me viene a la cabeza el comienzo de, pongamos, Oleo de Rollins. En la suya, Armstrong igual está cantando el C’est si bon, y por supuesto huelga decir a quién se la está dedicando. Porque está cantando, la trompeta la tiene ceñida al cuerpo con ese pañuelo suyo blanco. Miles sostiene su trompeta como si mostrara un trofeo que es sólo de él y de nadie más que él pero que tú no puedes tocar. Miles mira a la cámara como sólo podía hacerlo Miles. En la trompeta hay unas inscripciones que no sé lo que dicen, pero seguro que no son farfolla. En la foto de Billie hay humo, el humo de un cigarrillo que viene de detrás. Pero podría ser el suyo mismo, consumiéndose al tiempo que ese Lover man. Tiene un micro de los antiguos, las uñas pintadas supongo que de rojo y los labios de rojo carmín. Me gusta el blanco y negro porque no necesito que la foto no esté en blanco y negro para saber todo eso.

Billie está en lo que tiene todas las pintas de ser un club de jazz. El contrabajista de Louis Armstrong que está en segundo plano mira como velado a la cámara, sabedor de que los flashes son para otros. La foto de Miles puede que se la hicieran entre sesión y sesión de grabación. A veces Billie me parece guapa. Igual es porque arquea un poco la ceja.

Un sentimiento (II)

Un sentimiento (II)

Cuando el Zaragoza iba estas semanas en puestos de la gloria de la Liga, tuve a bien mantener la boca callada. Ahora que no militamos ya en la pléyade del cuarteto de cabeza y además contra Osasuna la hemos palmado, la abriré. Para decir que, a pesar de todo, está siendo una bonita temporada en la Romareda City. La Romareda se llama la Romareda porque la acequia que había donde ahora está el estadio se llamaba la romareda. Incluso puede que la romadera, punto que tengo que confirmar del todo. Me queda el consuelo de que del gran Diegol, que co-lidera el título de máximo artillero, voy a gozar hasta que llegue el año 2011. Más con sus dianas, de momento y rebus sic stantibus, si no se cruza en el camino el mal nacido poder del dinero. Diego Alberto Milito: un ariete tan soberbio que todavía no es consciente de lo soberbio que él mismo puede llegar a ser. El pibe.

El ingeniero

El ingeniero

Que tire la primera piedra quien se sepa quién cojones es Rudy Van Gelder. Lanzaré la primera. Rudy Van Gelder puede pasar por el mejor testigo que ha tenido el jazz de la pasada centuria. Primero lo fue en Hackensack, y Monk le dedicó a Hackensack (sobre las harmonías de Lady Be Good) una más de sus geniales composiciones. Después montó guardia en Englewood Cliffs, ambas localidades de New Jersey y ante él continuaron acudiendo en peregrinación todos, los grandes. Desde Coltrane, Blakey, Morgan, Mobley, Monk. Miles. O sea, todo Dios. Qué les daba Rudy en particular, qué podía tener que llamase la atención de Cristo, amén de la madre. A lo mejor la cocina de su casa, que, en esta vida, ya se sabe. Pero puede que fueran mejor los largos desvanecidos que les preparaba en su otra cocina y que un día el gran Cifu acuñara como el típico desvanecido Rudy Van Gelder.

 

Todo aquél que escuche jazz y se precie de hacerlo tiene que mirar el reverso de los antiguos discos además del interior de los actuales formatos digitales. De otra forma, no verá a Rudy. Quizá ver, no lo verá, aunque sí verá su nombre escrito. Todo aquel que escuche jazz y se precie de hacerlo sabrá también que resulta obligatorio mirar el lugar y la fecha (o fechas) de grabación de la sesión del disco que tiene entre sus manos. Pues eso.

No voy a tirar más piedras porque no voy a decir qué es lo que hacía Rudy Van Gelder.

Desertores

Desertores

Llevo más de medio día, desde que anoche me vi otra vez Los cuatrocientos golpes, con la música en la cabeza de Jean Constantine. Música que es gratamente difícil de quitar de la cabeza. Por lo menos te prolonga el travelling de Doinel, escalofrío la mirada fija a la cámara. Puñetero Truffaut. Una obra maestra es aquella película que te permite descubrir nuevos detalles en cada visionado. Truffaut está dentro de la ruleta giratoria en la que se mete Antoine Doinel. Hay cinco películas con Antoine Doinel. Jean Pierre Leaud se inventó un personaje de por vida sin saberlo, o se lo inventó Truffaut. En La maman et la putain también “es” Antoine Doinel. Es otro de esos personajes atrapados para siempre por su pasado. Al principio de El pequeño salvaje, y esto ya lo dije un día hablando de la que para mí es la mejor película de François Truffaut, François Truffaut le dedica ex profeso la película a Jean Pierre Leaud. Con conocimiento de causa, otro guiño entre bastidores. Incluso lo "es" en El último tango en París. El salvavidas L’Atalante.

El adjetivo de maestra se le añade fácil y pronto a muchas películas. Ayer por la noche volví a verme una.

Missing

Missing

La última película que me he visto acaba con un guiño interno entre Tod Browning y su fetiche Lugosi que no voy a desvelar, evidentemente. Bela Lugosi no es el protagonista de La marca del vampiro, casi no lo es ni de Drácula. Bela Lugosi puede que sea el icono de cine menos valorado de la pantalla. Lo digo porque Lugosi me ha encogido el corazón cuando lo he visto en La marca del vampiro haciendo de Bela Lugosi, la misma sensación que tuve al ver a Martin Landau dentro del ataúd cuando Johnny Depp lo ve de casualidad en Ed Wood a través del escaparate. Me dijeron un día que Bela Lugosi tenía un contrato por el cual tenía qu presentarse vestido de Bela Lugosi cuando tenía que hacer una entrevista. De ahí igual la idea de Tim Burton. Los vampiros del día que se muere. El artista consumido en vida por su propia leyenda.

 

En la mesa apócrifa de la Última cena famosa que presiden las dos tetas de Marilyn, recuerdo al sombrero de James Dean, el bombín de Charlot y la cazadora rocker de Marlon Brando. La última copa de Bogart, Groucho, Astaire. Ahora veo a Cary Grant. No sé, quizá me pase, quizá ha sido un arranque de cinefilia desaforado. O me deje llevar de nuevo por eso llamado encanto. Pero no le veo a él.

Yo creo que esta gente no muere, simplemente desaparece.

Revolución

Revolución

Hay canciones que nos gustan pero que parecen abocadas a formar parte del secreto de sumario, porque de conocer alguien que nos gusta alguna, corremos el grave riesgo de salir literalmente a gorrazos. Y no es por nosotros, que en el fondo nos gusta que nos llamen raros por que nos gusten esas canciones. A mí me da lo mismo lo que piensen si me gusta Sapore di sale, la voz de Mina, Nicola di Bari. Isabel Coixet  rescató para su Mi vida sin mí el Senza fine de Gino Paoli. El Sapore di sale que me gusta a mí es el de Gino Paoli. Todo será por el encanto. Me la pela. De Mina el primer recuerdo que tengo es el peinado made in 70 que lucía en la contraportada de un LP de 33. LP que me preciaré en conservar contra viento, marea o tempestad. Recordando a Carlos Gardel, Orquesta Rosario Pampa. Los discos Belter. Fernando León dice que en su casa de pequeño había un disco de Stèphane Grappelli que nunca pudo escuchar hasta que se compraron un tocadiscos o se lo arreglaron, no sé. El caso es que luego puso la música en Familia. El tocadiscos que tenía yo se cerraba igual que un maletín, un día lo llevaron a arreglar y ya no lo volvimos a ver más. Los discos Belter los regalaba Fundador, creo. O el Danone. El disco que tengo en mis manos de Gardel debe ser bastante antiguo. Tiene 78 revoluciones.

Sucedáneos

Sucedáneos

He visto unas imágenes de la película perdida de Orson Welles The other side of the wind. He oído dos de las pocas baladas de Thelonious Monk y no sé con cuál me quedo. Oí en su momento, más bien lo leí, que Thelonious Monk no tenía ni idea de tocar el piano. Padre, ya sabes lo que tienes que hacer con ellos. He leído otro artículo de Olvido, de la que no me olvido aunque no nos tenga al día con su blog de terciopelo. En la mesa tengo al lado un tornillo suelto de un armario que ya no vale. He leído sólo el comienzo de Lady sings the blues y tengo que volver con ello. He ido a la filmoteca a ver una película sudafricana, correcta pero un poco larga. Quiero ir a ver a Chano al Jazz Zaragoza. Y el viernes a Avishai Cohen. Me he comprado libros regalados en el Rastrillo benéfico de la Fundación Federico Ozanam (Sexus de Henry Miller, Rosa Montero, Budd Schulberg, un monólogo de Luis del Val. Un cuento de Lovecraft lo cogí, ahí estaba, de los contenedores de la basura) Quiero ver cosas de Jodorowsky. El cielo afuera se ha puesto negro. Hace tiempo que no toco un autodefinido. El viernes empieza Cinefrancia. La chica francesa de la organización es muy maja.

Flor del día

Flor del día

Dicen, decían, dice el tópico todavía, que el instrumento de Duke Ellington era en verdad su orquesta, que puede que sea verdad, pero que a mí en estos momentos me la pela, porque ahora estoy escuchando a Duke Ellington tocando a piano solo. Ellington tenía a su niña bonita metida en el piano y cómo toca Ellington el piano es algo que a mí me gusta bastante. Barbaridad. Otra: oyendo cómo toca Ellington el suyo me digo que Ellington se escuchó muy atento el piano de Monk para tocarlo como lo toca. Billy Strayhorn era otro de esos hijos de puta que sólo saben hacer cosas bellas, perfectas, hermosas. El Lotus Blossom, sin irme más lejos. Todo esto lo digo aun a riesgo de repetirme, porque ya lo dije algún día, lo de Strayhorn digo. Escuchad Lotus Blossom, os lo ruego. Si puede ser. A ver si me entendéis. El Lotus Blossom es el tema que me estoy escuchando del piano solo de Ellington desde hace rato, que es lo menos y lo único que puede hacer uno después de escuchar apenas dos minutos treinta y cinco de una obra de arte.

Angelitos negros

Angelitos negros

A vueltas con Sam Cooke. Sam Cooke fue un tipo que acabó mal pero que muy mal la cosa. De los primeros discos que me compré en vinilo fue uno doble con su música. El que estoy escuchando ahora tiene un coro de fondo. Sam Cooke tenía un padre reverendo, o algo así. Sam Cooke fue amigo de Cassius Clay cuando Cassius Clay todavía no era Mohamed Ali. Era negro y tenía una voz, el tío. De bonita dudo que los ángeles la tengan igual. Lo que pasa con Sam Cooke, que no soy imparcial porque me gusta bastante. Que digo yo que esto de la música negra es como levantar una piedra, que mira que habrá gente que aquí no conocemos que igual canta mejor que los que conocemos, que vete tú a saber el nombre de los del coro que estoy escuchando, que éstos parecen ya los mismísimos ángeles. No sé por qué me viene a la cabeza ahora aquella película de los hnos. Coen y del George Clooney. 

Bessie Smith, por ejemplo, que supo vivir su vida mejor que nadie (parece ser que lo mismo con hombres que con mujeres), pues igual era la punta de lanzamiento de tantos y tantos alumbrados a la sombra de las plantaciones, pero claro, Bessie era Bessie, la mejor. Ay, ese blues, que no escondía ningún secreto para ella. Quizá vivió en el momento equivocado. Lo que es seguro que murió demasiado pronto, como siempre pasa, la Bessie.

Visto y no (II)

Visto y no (II)

Ayer por la mañana vi a Pablito. La cosa fue en el Pilar. En la plaza. Había unos japoneses que debían estar entrevistándole y tomando unos planos de recurso para montarlos luego. La cosa es que yo había ido acompañado (madre no hay más que una, etc, etc) a tomarle unas fotografías al manto floreado de la Virgen (Pilar 2006, que ya es historia) y ahí estaba él, Pablito, con un crío en los brazos aguantando a los japoneses (o igual eran chinos) en plena plaza del Pilar. La cosa es que tenía a Pablito a menos de la distancia que tiene el punto de penalti, pero aun con cámara en mano no me atreví a pedirle una instantánea conjunta, que es lo que hubiera hecho cualquier bien nacido que ame eso del arte en el fútbol, que es lo que estaba haciendo una pareja que al pasar por mi lado después dijo: “el piiiibe”. Pero en fin, ya dije alguna vez que yo, de natura, soy muy vergonzoso. Y bueno, que diría un argentino, tiempo tendré el sábado de ver a Pablito impartiendo cátedra. Y de decirle a mi compañero de butaca: vite, el otro día vi en el Pilar a Pablito.

PD aclaratoria: hoy en prensa explican motivo: Pablito salía de los juzgados de la plaza de Pilar porque Pablito quiere ser español.

El campeón de los pesos pesados

El campeón de los pesos pesados

A John Coltrane un día le dijo Miles: “Pues prueba simplemente a quitarte el saxo de la boca”. John Coltrane le había dicho a Miles que cuando empezaba a hacer un solo, le resultaba materialmente imposible dejar de tocar el saxo. John Coltrane resucitó el soprano y el My favorite things sólo lo tocó con el soprano. Cualquier alternate take de John Coltrane es un tesoro que conviene desenterrar. John Coltrane no despuntó hasta los años 30. John Coltrane es Dios. Después de escuchar a John Coltrane sólo se puede escuchar a John Coltrane. Si John Coltrane no se hubiera muerto, sólo tendría 80 años. Spike Lee quiso llamar A love supreme a Mo better blues pero Alice Coltrane no le dio permiso. El último solo que he escuchado de John Coltrane, Rise 'n' Shine. John Coltrane y Elvin Jones y McCoy Tyner y Jimmy Garrison. El primer disco que me compré de John Coltrane, el Giant steps. John Coltrane aprendió mucho al lado de Thelonious Monk. Thelonious Monk también es Dios. Spike Lee también usó a Coltrane para el Malcom X.