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jácaras reales

Dulce Emma, querida Debra

Dulce Emma, querida Debra

Maldigo mil veces el doblaje después de oír la voz de Debra Winger en La fuerza del cariño. Hay que oírla para saber lo que estoy diciendo. Hay que desconfiar de los premios si en el año 1983 no le dieron el Óscar a la mejor actriz del año a Debra Winger por La fuerza del cariño. Que se lo dieron a Shirley McLaine y a Jack Nicholson, por otra parte geniales en La fuerza del cariño. Pero yo hoy estoy hablando de Debra Winger en La fuerza del cariño. No había oído hasta ahora la voz de Debra Winger por lo que maldigo otras mil más al doblaje, ese puñetero apósito de la comodidad de las masas. Oír la voz de Debra Winger en La fuerza del cariño es indescriptible. Ignoro si en las demás que ha hecho hablará así también, cosa que una vez más, y van tres mil, deberemos agradecer a esa maldita cosa llamada doblaje. En Portugal me parece que no doblan las películas.

 

Un hilo en la voz de Emma. La sensación es que llegaba de farra todas las mañanas al rodaje.

La música de La fuerza del cariño, de Michael Gore. Me gusta bastante y resume muy bien la época pre-JJOO del 84. La escuché por primera vez en el especial de los 75 años de la Paramount en 1987.

Pie contra planos

Pie contra planos

Llegué a ver el mismo trailer de la misma película española durante casi un año, en los cines Renoir, cada vez que ponían después una película. Un día, al cabo de casi ese año, la estrenaron sin que casi lo avisaran. Para cuando la estrenaron finalmente, yo ya me había hecho una idea en la cabeza de la película y hasta me había hecho apuntes para desarrollar ideas de lo que se veía en el trailer de la película, porque lo que veía en el trailer eran unas ideas bastante majas. La reseña de un crítico decía que era insólita y un cruce entre Rohmer y Woody Allen. No voy a decir cómo se llamaba la película, que por cierto me gustó. 

A otra película  española le pasó lo mismo. Le pusieron el trailer como un año durante el mismo período que la otra película. Ésa no me gustó tanto. No me gustó. El protagonista sale con rastas y el título está en inglés. 

Las dos se estrenaron casi a la par a finales del 99. Me gustaba comprobar la reacción de la gente a lo largo de ese año de trailer . Se reían con el trailer de la película que no me gustó y había un silencio de incomprensión con el humor de las imágenes del trailer que sí me gustó. En la película que me gustó, al operador de cámara se le ven los pies cuando, en lugar de usar el montaje y un plano-contra-plano, se cambia de sitio para coger la cara de una de las dos personas que están hablando. 

No me imagino aquí un Festival de Sundance. En la última, independiente y americana, que he visto, el director agradece a Sofia Coppola, Viggo Mortesen, Spike Jonze o Steve Buscemi.

Mi primera amiga

Mi primera amiga

Carole King. Hay dos Carole King. La que vi en la portada del Tapestry y la Carole King de otras fotos en las que parece que no sea Carole King y que sea otra persona. Carole King me gustó mucho en la portada del Tapestry y me quedo con ésa. Que sale con un gato. Hay más Carole King. La Carole King de los 60 y Carole King de los 70. La Carole King de los 60 la conocía antes que la de los 70 sin saberlo. Porque la Carole King de los 60 era la compositora del Will you still love tomorrow de las Shirelles, que es otra de esas canciones que, desde que la escuché, tengo prohibidas. Lo peor de todo es cuando conocí a la segunda Carole King, la de los 70 y el Tapestry, que es cuando se decidió a cantar. Y la muy jodida cantó la del Will you still love tomorrow y entonces me di cuenta de que ad aeternum tampoco podría escuchar esta versión. Yo creía que el Like a natural woman, cantado por Aretha Franklin, no tenía parangón, hasta que escuché a Carole King, que era la que había compuesto la canción. Me gustó mucho cuando en un episodio de Murphy Brown Candice Bergen y Aretha Franklin cantaron esa canción.

 

El You’ve got a friend, que también compuso Carole King, ahí lo prefiero por James Taylor. Por muy poco. El Tapestry yo no sé cuánto tiempo estuvo en listas. Años, varios. James Taylor colabora en el disco del Tapestry. Carole King me recuerda muchas cosas, gentes y momentos. Me recuerda a Aquellos maravillosos años y me recuerda hasta qué punto alguien puede ser tan necesario. Y tan puñetera.

Otra cosa que me gusta es que el Tapestry es de 1971.

Nada es lo que parece

Nada es lo que parece

A mi abuela, que en paz descanse, le dije un día si de pequeños la gente andaba así. De rápido, como salía que andaba la gente ya no en las películas, sino en las imágenes documentales de los años 20 y 30. En las películas igual era un truco. En las imágenes con gente de a pie de calle, cómo era posible trucaje alguno. Ergo era así como en mi mentalidad de infante me hacía pensar la cosa. Ya aunque sólo fuera en eso, sabía distinguir entre realidad y ficción. De la respuesta concreta de mi abuela sólo recuerdo una sonrisa más que condescendiente.

 

Laurel y Hardy impusieron otra cadencia al cine cómico vertiginoso de Mack Sennet, de Charlot desde los cortos mudos. Sobrevivieron como pocos al paso al sonoro y luego vino la patochada del doblaje español. En América son listos y lo que hicieron fue que ellos mismos se doblaran al español para el mercado hispanohablante. Como aquí somos tan listos también, cuando el doblaje dejaron de hacerlo los americanos, los doblamos con la misma voz de inglés guiri que chapurrea el español. No sé si seremos el único sitio del mundo donde se les conoce por el Gordo y por el Flaco.

 

Dennis Quaid me puso sobre la pista cuando le leí en una entrevista en el Fotogramas (febrero del 91): parece que tiene aspecto de subnormal, pero era un auténtico hijo de perra. Mientras Oliver Hardy jugaba al golf, Stan Laurel dirigía e ideaba los gags. Cosas veredes. En la última que he visto, Laurel y Hardy en el Oeste, reza: A Stan Laurel Production. Las apariencias siempre engañan. Stan, el flaco, digo.

 

Me encanta cuando Ollie mira a la cámara después de que Stan Laurel mete la pata.

 

Mi abuela de joven supo en Zaragoza de Buñuel, al que veía de lejos y de cerca. “Era muy raro, Miguelico.”

Esfera (y XXXVIII)

Esfera (y XXXVIII)

La cosa se resume con unos pocos números: 10-16-12, 6-1, 4-1. Con una palabra que significa pesar causado por un desengaño. Con la cara que se me quedó la noche del 12 de abril, miércoles. Con la perla Cani. Con algún Diegol. Con las broncas entre uno que se va y  otros que se quedan u otros que también se van. Con la esperanza, bordada en el escudo de tu corazón, de que tu equipo mete goles y goles y más goles hasta parar un tren.

 

Y sin embargo, las ganas que tenía yo de decir y 38.

Número cuatro

Número cuatro

Día de la madre. Pese a quien pese y lo imponga. De flores. Madre no hay más que una y sanseacabó. Y al perro, etc, etc. De flores no tengo ni remota la idea. Un día pedí en un puesto si vendían un trébol con cuatro hojas, Diréis ahora, pero al chico de Aquellos maravillosos años sí le pasaba que le entregaba a su chica un trébol con cuatro hojas. Que donde la encontraría. El Kevin Arnold. Me dijeron que eso crece en el campo. Y me fui, a esparragar.

El trébol era para otra chica, pero ni trébol ni nada que se le parezca. Ni flores. Al final fue un calendario de una actriz cómplice entre los dos. Que dónde andará. En el campo. Será una planta salvaje.

Voy a seguir con Sarah Vaughan.

Esfera (XXXVII)

Esfera (XXXVII)

Que tu equipo marque goles hasta tres y no te produzca emoción alguna, a mí, que me gusta sólo ganar en las canicas, es síntoma de que la cosa está muy insulsa. Poco más que decir pues, que si acabo en cuatro líneas y media, nadie lo va a notar y yo que me ahorro ingenio para cosas mejores. Una más. Sólo una más.

Esfera (XXXVI)

Esfera (XXXVI)

Y qué digo yo ahora, que a ver si acaba la liga para ver si dejamos de sufrir. Que por unas cosas o por otras, aquí no hay quien gane, aunque se merezca como el día de hoy en Bilbao, ese campo maldito. Que no puedo decir nada, porque los números mandan. Que si juegas bien o juegas mal, esto no tiene remedio. Y a qué demonios digo yo todo esto si hoy no se va a hablar, y en las próximas fechas, más que del que gana, o sea, del que gana ligas, y copas, y no quiero volver a recordar el infausto 12 de abril en el Bernabéu, porque me entra algo que no me gusta y quiero acabar, por Dios, de una vez, esta maldita temporada (tranquilos, que ya termino)

Porca porca.

Esfera (XXXV)

Esfera (XXXV)

Ya queda menos. Para que se acabe esto. Qué ganas tiene uno de que la cosa acabe cuando no se ve el final del túnel. Cosa mala vagabundear por los campos de España. Que se acabe ya. No tengo ganas de gastar más energías hablando de algo que invita al bostezo, que es mi Real Z. Por favor, que se acabe este suplicio. Para los no iniciados, creo que mi Real Z. tiene el mismo nivel de juego de hace tres años cuando se bajó al infierno de la 2. Tengo ganas de que se acabe pronto, que se acabe, por favor, que así no vamos a ningún lado.

Cine de papel

Cine de papel

Cuánto cine. Me lo dijo el librero cuando lo compré. Yo no supe qué responder, entre otras cosas porque aquel hombre no decía más que la verdad. Me gustó que fuera una edición gastada, con las hojas casi raídas, porque aquello era una librería de viejo, que todavía existe, pero que hace tiempo que no visito. El cine según Hitchcock existe en audio, porque las conversaciones entre Hitchcock y Truffaut se grabaron en cinta. Son más horas de las que tardas en leerte el libro. Truffaut hablaba un inglés casi como el que hablaría yo, como el de Encuentros en la Tercera Fase. Supongo que habrá alguna manera de que no haya lost in translation. Dicen los que saben que este libro hay que leerlo obligatoriamente antes de que vas a hacer una película. Miguel Ángel Lamata, que es de Zaragoza y además hace películas y además las escribe, nos nombró El cine según Hitchcock en el cursillo de guión de cine y televisión de hace dos años.

 

Cinèma (Memos) es el título en francés del libro autobiográfico que me leí en francés de David O. Selznick, usado, también de segunda mano y que me cogí del mismo lugar que el El cine según Hitchcock. Es un libro de correspondencias. De cartas que manda a todo el mundo. Todo el mundo era todo el mundo que tenía que ver en aquellos años con el cine. El libro es algo así como el de Groucho y sus cartas, que llegó a cartearse con T.S Elliot. David O. le admite a no sé quién que fue un tirano y que fue tras el dinero, pero que produjo algunas de las consideradas entre las más bellas obras de arte del siglo. Se inventó a Vivien Leigh, Jennifer Jones, y a Ingrid Bergman, que se la trajo de Suecia. Y de paso se trajo a Hitchcock de la Gran Bretaña. En los dos libros converge la historia mítica de Rebeca.

Deudas con amor

Deudas con amor

Ahora mismo, Billie, pero mi primera dama fue Ella. A Ella la llamaban la primera dama porque a Billie el nombre no le pegaba, aunque no hacía puñetera falta. Eso. Que al principio era Ella. Ella tiene un disco con sólo Ellis Larkins de pianista y canciones de Gershwin y del cancionero popular. Después del disco quintuple que dije que fue mi primer e indirecto (porque creía que era otra cosa que jazz) disco de jazz, el de Ella y Ellis fue el primer disco de jazz que ya empecé a saber que era de jazz. A Ellis Larkins no lo conoce ni Dios. Allá ellos. Ocho de Gershwin y doce del cancionero. No has oído el Stardust de Carmichael hasta que no has oído el Stardust que canta Ella.

 

Ella acabó como acabó, la pobre. No ahondar en la herida. Los discos a dúo con Joe Pass de los 70. Ya bajaba. Normalmente las vocalistas al final bajan. Salvo Betty Carter y Sarah, posiblemente. Ella se casó con Ray Brown contrabajo. La portada del disco con Louis sobre Porgy and Bess. Uno se casaría con Ella y a Billie la tendría como amante. Se podría decir. El caso es que desde que estoy con Billie, no la visito mucho. Bueno, ahora me estoy poniendo el I’ve got a crush on you. 

Tenía esa deuda.

Esfera (XXXIV)

Esfera (XXXIV)

Siento daros la tabarra con algo que sólo me interesa a mí y que a vosotros os trae bien frescos. Pero algo a lo que se ha dado inicio, siempre hay que terminarlo. Aunque en este caso la cosa haya terminado hace varias fechas ya para mi real Z. Vaya la última, como para comentarla. Pero bueno. Ahí va. Que ya tengo ganas de que se vayan todos de vacaciones y dejen de vagar por los campos de Dios. Cada vez me cuesta más rellenar estas estúpidas líneas sobre algo que ya no tiene emoción y que a más de uno le hará daño a los ojos.

Clave de LA

Clave de LA

El don de la ubicuidad. Lo tenía Armstrong y lo decía Cortázar en Rayuela. La misma que tienen los que salen por la TV en distintas cadenas a la misma hora. Si no me lo dice la mosca, no distingues y todas son la misma también. Que por qué no veo la TV. Lo decía Groucho y aumentaba el número de lectores. Alvy Singer lo dice en Annie Hall: “Qué limpio está todo aquí (Los Ángeles) / Es que no tiran la basura. La reciclan en programas de TV”. En 1990 había Jazz entre amigos y la sintonía era el Tunin in de la orquesta de Woody Herman. Tema en clave de LA. España debe ser el país del mundo en que se invita a los presentadores de las cadenas rivales. Me acuerdo de la sintonía de Sesión de Tarde y Sábado Cine. La música era la misma, la cabecera distinta, y la música entonces parecía distinta.

Me jode porque, los que están haciendo ahora la TV, crecieron a la vez que yo viendo la misma TV. Me acuerdo de las sintonías de los programas. De película tenía la de Lo que el viento se llevó. Los jueves por la noche en la segunda cadena ponían Fila 7. Hubo un programa de historia de cine español que presentaba Méndez Leite y la cabecera era con imágenes de películas y posters de películas del cine español. Pumares ponía las películas de La Clave. Lo de Chicho introduciendo sus historias antes de no dormir. No sé si un día dijo que fue antes de Hitchcock. En una de las historias, Chicho hizo una versión de El centinela, que tengo. Lo de Clarke y el guión de Chicho, que me compré en un rastrillo. Me gusta no tener claro o recordar con nebulosa los programas que tenía que ver en Blanco y negro. Si salía un rombo, me podía quedar pero.

Armstrong tenía el don de la ubicuidad. Lo decía Cortázar en un prodigoso párrafo sin puntos. Que vuelva la Carta de ajuste.

Duendes en Europa

Duendes en Europa

El manouche lo deberían recetar en la Seguridad Social. Está Bireli Lagrene, que cuando quiere toca más electrificado, y cuando quiere, más Django Reinhardt. Está Lactho Drom, que son unos belgas que son la leche en verso. Temas que oír estilo manouche. I’ll see you in my dreams, el primero. Dinah. I’m confessin that I love you. Todo lo que compuso y/o tocó Django Reinhardt. Los manouche son los gitanos belgas. Acordes y desacuerdos, cuando Django Reinhardt se le aparece a Sean Penn en la película. Es como el Dixieland, y por eso nunca pasará de moda.

Latcho Drom sale en la película Latcho Drom, de Tony Gatlif, sobre los gitanos en Europa. David Reinhardt es guitarrista y el nieto de Django Reinhardt. El nombre de Tchavolo Schmitt me sonaba y quiero escucharlo pronto. Sale en Swing, de Tony Gatliff. Dorado es su primo. Florin Niculescu toca el violín, dicen, como Stèphane Grappelli. Cuando se quemó los dedos Django, hoy no lo cuento. Nuages. Django, no es manouche, pero lo compuso John Lewis del Modern Jazz Quartet. Óscar Alemán era un guitarrista argentino que era contemporáneo de Django Reinhardt, del estilo de Django Reinhardt, tan bueno como Django Reinhardt. Pero menos conocido. Nada conocido.

Bireli Lagrene antes de hacer la mili, si los manouche hacen la mili, se cansaba de grabar discos. El de la foto es Django también de pequeño.

Esfera (XXXIII)

Esfera (XXXIII)

Lo peor es poner la radio luego del partido y escuchar el We are the champions. Lo peor es hacer el ridículo. En mala hora dije que éramos un equipo campeón. Maldito miércoles. Maldito domingo. Lo único, que el que ha ganado los tres puntos es al que más le hacía falta. Ese Cádiz. Hoy por la tarde me ha dado vergüenza decir que soy del Real Z. No tengo ganas de más cosas. Vaya semanita.

Con alma

Con alma

Marvin Gaye es el cantante que hoy digo que es la mejor manera de pasar un buen rato. El domingo fue Aretha Franklin y su Like a natural woman, y mañana igual el Sad song de Otis Redding. Pero hoy es Marvin Gaye y su Let’s get it on. No me olvido de su Mercy, mercy, mercy, ni de su What’s goin’ on. Sí de Sexual healings, que nunca me ha gustado. Acabó muy mal Marvin Gaye. En Hustle and flow suena la canción que ha ganado este año el Óscar a la mejor canción. Es un rap que viene a decir lo difícil que es la vida de un chulo. O proxeneta. En Hustle and flow hay rap, pero también clásicos del soul de los 70. Marvin Gaye no suena pero sí Al Green. Además salen unas señoras estupendas.

En Hustle and flow sale Terrence Howard, que también sale en Crash, y canta el rap que no quiso cantar en la ceremonia de los Óscar. También sale Isaac Hayes, que cantó en los 70 el tema de Shaft. El soul y/o la Motown me gustan más por su encanto en los 60, pero la de los 70 tiene otro tipo de canciones. No creo que me haga seguidor del rap después de ver Hustle and flow, aunque no me haya molestado ver el rap en la película, y hasta me haya hecho gracia la canción del chulo o proxeneta. Terrence Howard interpreta a un chulo o proxeneta de una señora estupenda. Lo que he hecho es echar mano de Marvin Gaye. Si me lo preguntan ahora, Let’s get it on es hoy día la mejor canción de los 70.

Esfera (XXXII)

Esfera (XXXII)

Mi equipo es un equipo campeón. Y eso lo vamos a demostrar el miércoles en la final de Copa. Duele ver que en la liga sigas teniendo la misma mala fortuna y que tus palabras queden minimizadas ante las 15 X en 32 jornadas, pero lo digo bien alto y claro. No somos inferiores a nadie. No es ninguna pataleta. Ya estoy harto de las malas jugadas de la diosa. El miércoles del Bernabéu me resarciré. El Real Z. alto y claro. Y se lo demostraremos a quien haga falta. Tengo ganas de muchas cosas.

Tirez sur le pianiste

Tirez sur le pianiste

Lo único que se oía en el cine cuando todavía no se hablaba eran las reacciones de la gente y el sonido de un piano. Los más sofisticados ponían violines y más historias, pero lo normal era un piano. En El narrador de películas, de Gert Hofmann, se habla de la figura que, a la par que se veía la película, iba contando a la gente lo que pasaba en la película. Se supone que en las películas que no llevaban letreros, o aun así, en los que llevaban letreros, pero pocos. Lo primero que hizo Hitchcock en el cine fue escribir lo que se leía en los letreros de las películas (me acaba de venir un dèja vu)*

Cuando veo una película muda, le quito el sonido si viene con música. Para oírlas igual que en los cines donde no había piano, que en realidad era como se veían. Lo que hizo el Giorgio Moroder con Metrópolis fue pasarse. Juana de Arco de Dreyer la vi en la filmoteca sin sonidos. No se oía un alma porque nadie dijo ni mu. Chaplin dijo que nunca haría una película que no fuera muda. Para algunas películas mudas Chaplin se compuso él mismo la música. En Luces de la ciudad puso La violetera antes de que aquí oyéramos pedir comprarle ese ramito a Sara Montiel. Disgresión, puro estilo guardián de Salinger: El emigrante de Chaplin es una obra maestra. Cuando llegan y ven la estatua de la libertad (foto)

En alguna de las películas actuales no estaría de más que hubiera algún narrador de películas.

* Será que hace años, cuando todos éramos más jóvenes, dejé ya algo escrito sobre el genio gordinflón.

Esfera (XXXI)

Esfera (XXXI)

De haber escrito el actual post tras el post-partido de ayer sábado, posiblemente hubiera cometido alguna incorrección malsonante a la hora de referirme a mi Real Z. Y Hubiera dicho que ésta era mi última esfera porque no quería hacer más el ridículo hablando de empates y derrotas. Pero han pasado más de 24 horas y ahora que sé que mi Real Z. es el equipo Once de la Liga, y que el tiempo amansa todo lo fiera, rebajaré mi nivel de arrebato y no diré lo que iba a decir, porque luego me iba a penar y yo seré quien más grite alto cuando desde Madrid levantemos la Séptima Copa. Espero.

Una de romanos

Una de romanos

Moretti. Un día me tengo que ver La misa ha terminado. A ver si lo consigo como sea. Moretti. Simplificando, es el Woody Allen italiano. No. Moretti no imita al genio. Es más italiano que Romulo, que Remo y que la loba. Moretti me gusta porque me recuerda a Woody Allen, pero también me gusta porque me recuerda a Nanni Moretti. Supongo que Moretti ama a Woody Allen. Lo nombra en Aprile, la última película que he visto suya. Moretti en vespa. Moretti es un hijo de puta que hace muy buenas películas. Ecce bombo la hizo en 1978. Era su quinta película y hablaba ya de sus neuras de izquierdas. La habitación del hijo me pareció sólo  buena.

La historia del pastelero trotskista, aislado, calumniado...Caro diario es una obra maestra. Moretti en vespa. Este tío me sube la moral. Hay una frase en Aprile. En Aprile se queja de la victoria de Berlusconi en las elecciones. "Es absurdo intentar no equivocarse. Os equivocaréis igual. Lo importante es darse cuenta’’. O “La noche del 28 de marzo de 1994, cuando ganó la derecha, por primera vez en mi vida me hice un canuto”. La canción que se pone en repeat Moretti cuando se le muere el hijo en La habitación del hijo, By this river de Brian Eno. La recomiendo.